Así está el ambiente en la flotilla mientras se acerca a la zona de riesgo, que son las aguas territoriales de Israel, allí donde no la pueda acompañar la escolta. Al ritmo del Cumbaya avanza este crucero del turismo revolucionario compuesto por unas 50 embarcaciones y con una tripulación que en narcisismo descomunal reivindica su cuota de casito en un momento crucial.
Porque si el turismo revolucionario siempre es una frivolidad, en esta ocasión se acerca a su destino precisamente en el momento en el que está más cerca, no ya un alto el fuego, sino un acuerdo para el fin de la guerra. En dos años, desde aquel maldito 7 de octubre de 2023 no se ha producido una oportunidad para la paz como esta en la que el grueso de la comunidad internacional, desde los países árabes hasta China o Rusia o la Unión Europea, abrazan un plan presentado por Estados Unidos a la espera de una gesto de Hamas.
Y mientras, la flotilla cantando el alabaré hacia los territorios palestinos. No solo comprometiendo sus vidas sino a la diplomacia de los países de los que proceden, cuyos gobiernos hoy se desgañitan pidiéndoles que no cometan locuras.
Empezando por la ministra de defensa española, Margarita Robles, que ya ha avisado de que el Furor, el buque de la armada que escolta a la flotilla, no va a traspasar los límites que le enfrentarían a Israel. Y que pide a los de la flotilla que sean responsables.
O Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, que considera que en un principio se podía creer que esto estaba motivado por algún tipo de humanitarismo pero que ya es evidente que solo busca provocar una reacción de Israel y así poder hacer un poco de 'agit prop' en favor de la causa de Hamas.
Israel está preparado para intervenir y el procedimiento es conocido porque no es la primera vez que lo despliegan. De hecho, no hay ningún secreto.
La televisión pública de Israel ha informado de la táctica que emplearán las fuerza de élite navales. Si bien las dimensiones de esta flotilla son considerables, nunca antes creo se habían reunido medio centenar de barcos. Lo que van a hacer es bloquear e inmovilizar los barcos y llevar a la tripulación a la prisión de Ketziot ―en el desierto del Néguev- a la espera de que sean deportados a sus países.
Otras operaciones terminaron en catástrofe y desencadenaron una crisis diplomática como la del Mavi Marmara en 2010. Así que han puesto en alerta hospitales y sanitarios por si acaso. Este sería el desenlace de una carrera de la irresponsabilidad de la que no se puede exculpar al Gobierno que ha animado con ardor propagandístico esta odisea del selfi.
A esto lo llamamos la carrera de la irresponsabilidad porque la corren el PSOE cuando alienta a los activistas y hace zarpar el barco en una de esas producciones de propaganda para presentarse como el más antiisraelí, luego Sumar le adelanta animando a la tripulación que no se detenga
O sea que si fuera por Yolanda Díaz, habría que abrir fuego contra los barcos israelíes…Y a Sumar como siempre lo adelanta Podemos que llama sin rodeos a la inmolación por la causa.
Y mientras tanto, la diplomacia trata de abrirse camino para parar la guerra. Es muy significativa la fotografía en la Donald Trump le sostiene el teléfono a Netanyahu el teléfono en el despacho oval, al otro lado de la línea estaba Qatar y Netanyahu le pide perdón al primer ministro catarí por la operación en Doha que acabo con parte de la cúpula dirigente de Hamas. Y más significativo que la imagen es que esta se haya difundido.
Hamás ha empezado ya a plantear sus primeras demandas a los mediadores con los que, desde este martes, negocia en Doha, la capital qatarí, el plan de alto el fuego de 20 puntos para Gaza del presidente estadounidense, Donald Trump. La milicia palestina exige para aceptar la propuesta un calendario claro de retirada del ejército israelí de la Franja y también obtener garantías del final de la ofensiva israelí.
Redondo y una investigación sobre la polémica de las pulseras contra maltratadores
No, no es verdad que sea la primera vez que la ministra de Igualdad Ana Redondo pide perdón por el fiasco de las pulseras. Primero porque en realidad nunca ha pedido perdón por lo fallos en los dispositivos, por la desaparición de datos, por el mal funcionamiento, por el cambio de proveedor a uno más barato… ha pedido perdón por el ruido. Que es como si te dan una bofetada y te piden perdón por las molestias. Y segundo, porque es la estrategia que ha seguido desde un principio.
Ahora bien, sí ha una novedad en el día de hoy. que es que ha anunciado una investigación interna. No una pequeña investigación, como pedía Yolanda Díaz, sino una investigación a fondo, que es lo que tenía que haber ordenado desde un principio en lugar de poner en duda la credibilidad de las denuncias de la Fiscalía, los cuerpos de seguridad y las víctimas.

