La brecha educativa en matemáticas sigue ampliándose en España a pesar de los esfuerzos de modernización del sistema educativo. Un reciente informe de la Fundación BBVA, elaborado a partir del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos (PIAAC), sitúa al país entre los peores de la OCDE en mejora de habilidades básicas como lectura, razonamiento y cálculo.
Ante este diagnóstico, la voz de la catedrática María del Carmen Batanero Bernabéu, referente internacional en Didáctica de la Matemática y galardonada recientemente con la medalla de la Real Sociedad Matemática Española, reivindica una mirada optimista.
La brecha no es tan grande como parece
Batanero explicó que la puntuación media en matemáticas de los españoles (250 puntos) frente a los 263 de la OCDE "no supone una diferencia tan dramática". Para ilustrarlo, utilizó un ejemplo práctico: "Si habláramos de dinero, la OCDE tendría 263.000 euros y España 250.000. Es menos, pero no una distancia enorme".
A su juicio, el problema está en cómo se interpretan los resultados: "A veces nos alarmamos por los números sin considerar el contexto educativo y social que hay detrás".
Las competencias se adquieren a lo largo de la vida
La especialista aclaró que los resultados de la prueba no reflejan únicamente lo aprendido en la escuela, sino también lo que se asimila con la experiencia cotidiana. "Las competencias básicas, como medir o calcular un presupuesto, se aprenden también en el trabajo y en la vida diaria", señaló.
Para explicarlo, se refirió a la diferencia que marca el informe entre generaciones: los mayores de 55 años y los jóvenes de 25 a 34. "Las personas más mayores llevan décadas sin practicar esas competencias académicas, mientras que las aplican de forma más práctica en su día a día. De ahí puede venir parte de la diferencia con los países del entorno", comentó.
Hacemos matemáticas sin darnos cuenta
Batanero lamentó la percepción negativa de la sociedad hacia esta disciplina. "La gente no es consciente de que hace matemáticas continuamente. Cuando calculamos si nos llega el dinero en el supermercado o cuando adaptamos una receta para más comensales, estamos aplicando matemáticas", afirmó.
Por eso, considera que el aparente "analfabetismo matemático" es, en parte, fruto de una falsa creencia: "No pensamos que estamos haciendo matemáticas, pero lo hacemos de forma inconsciente todos los días".
La educación matemática debe conectar con la vida real
Finalmente, la catedrática reivindicó que la enseñanza de las matemáticas sea más práctica y conecte con la realidad cotidiana de los estudiantes. "Si el aprendizaje se asocia a situaciones que comprendan, los alumnos no verán las matemáticas como una amenaza, sino como una herramienta útil", expresó.
A sus 76 años, Carmen Batanero acaba de recibir la medalla de la Real Sociedad Matemática Española, un reconocimiento a una vida dedicada a enseñar cómo las matemáticas pueden ser, según sus palabras, "una forma de pensar el mundo".
