EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Latorre, sobre Puente y Adamuz: "Cinco días y la hipótesis más sólida desde el principio es ya una conclusión preliminar"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo la realidad del accidente de la localidad cordobesa, después de las palabras del ministro de Transportes sobre las causas de la tragedia.

Rafa Latorre

Madrid |

Rafa Latorre monólogo

El Gobierno trató de demorar una explicación diciendo que esta era una investigación complejísima y que puede que nunca supiéramos el origen de Adamuz. El propio Óscar Puente advirtió de que era un accidente extrañísimo y aludió a misteriosas causas inéditas.

En cinco días ya hay un primer informe de la Comisión de Investigación de Accidente Ferroviarios que establece el motivo de la catástrofe en la que han perdido la vida 45 personas. Es justo el primer motivo que descartó el ministro. Recuerden que según el relato oficial señalar la mera posibilidad de problemas en la infraestructura en la vía era de miserables. Y que cuando El Mundo adelantó que era la hipótesis principal de la investigación, desde el ministerio de Óscar Puente se obstinaron en negarlo acusando al periódico de falsario.

Bien, pues. El primer informe técnico establece la rotura del carril como principal motivo del accidente y señala que esa rotura era previa al paso del Iryo. Los últimos coches del Frecciarossa 1000 descarrilaron, invadiendo parcialmente la vía contraria, por la que pasó en unos segundos un Alvia de Renfe, que a su vez descarriló y se estrelló contra un talud.

Leo el pasaje esencial del informe: "De acuerdo con la información disponible en este momento, se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y por lo tanto al descarrilamiento".

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios cree que las hendiduras en las ruedas del lado derecho del convoy son compatibles con la rotura previa del carril en una soldadura. Las muescas, se acuerdan, las muescas son el testigo de que había un defecto en la vía y como las muescas aparecen en las ruedas de todos los vagones del Iryo y no sólo en los que descarrilaron y aún en los trenes que le precedieron se puede descartar que fuera el descarrillamiento lo que provocó el daño en los raíles.

Fue ante esas muescas, una información que también publicó El Mundo, cuando Puente dejó de negar la evidencia y aseguró que un defecto en la vía era una posibilidad innegable. Pero siguió escudándose en la complejidad de todo y en explicaciones esotéricas sobre eventos inéditos en la historia del tráfico ferroviario.

No, no es un accidente extraño, un cisne negro tan único que nunca conoceremos su procedencia. Cinco días y la hipótesis más sólida desde el principio es ya una conclusión preliminar.

Lo fundamental aquí antes de encargarnos de las responsabilidades es si algo como lo de Adamuz puede volver a ocurrir. Porque con enorme irresponsabilidad el ministro al hablar de un suceso inédito y prácticamente insondable lo que ha hecho es sembrar la duda sobre todo el tráfico ferroviario de este país.

Por el momento el ministro no ofrece esa garantía, desde luego

¿Se puede hablar de la edad dorada del tráfico ferroviario? No, ahora mismo hay tal desconfianza en el sistema que habrá que hacer una revisión a fondo para restablecerla. El legado de Puente no es la edad dorada, sino la sensación de caos, la apariencia de estado fallido que da España por sus infraestructuras. Apariencia incierta, sin duda, pues tanto más mérito le corresponde.

Lo que sí tiene claro es que no va a dimitir, seguirá en el cargo a pesar de que bajo su mandato se vienen reiterando las denuncias por el deterioro del servicio, de la sensación de caos reinante y de que erró por completo a la hora de ofrecer una explicación de lo ocurrido. Se escudó en la complejidad del asunto y desvió la atención con el habitual fárrago que suele utilizar este gobierno en los momentos críticos. Si Sánchez lo deja caer, caerá pero él no va a dimitir.

Pedro Sánchez, por cierto, ha solicitado comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre la gestión de la catástrofe. Hoy Alberto Núñez Feijóo ha hecho su primera comparecencia para hablar sobre ello. Ha sido muy crítico pero con un matiz, asegura que va a respetar los tiempos antes de pedir dimisiones. Pero ya aventura un diagnóstico crítico.