EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Latorre, sobre el futuro de Irán tras las palabras de Trump: "Hay razones para considerar que la revolución islámica está en peligro"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo la realidad que está viviendo el país asiático, además de reflexionar sobre la reunión sobre apoyo militar que volverá a juntar a Feijóo y a Sánchez.

Rafa Latorre

Madrid |

Rafa Latorre monólogo

Lo ayatolás están tratando de ahogar las protestas en un baño de sangre. La represión en Irán es cotidiana desde la revolución islámica, lo que ahora está ocurriendo merece otro nombre de resonancias históricas. Es el Gran Terror. Testigos presenciales afirman que las fuerzas gubernamentales han comenzado a abrir fuego con armas automáticas y, en ocasiones, de forma indiscriminada contra manifestantes desarmados.

Los muertos ya se cuentan por miles. Funcionarios del propio gobierno iraní le dicen al New York Times bajo promesa de anonimato que hay informes internos que elevan a 3000 el número de muertos. 3000.

Pero lo que esto también indica, además de lo inhumanos que son los guardianes de la revolución, es que esta no es una de tantas revueltas que periódicamente disparan las esperanzas de un fin del régimen decrépito de los ayatolás. Esta vez sí, hay razones para considerar que la revolución islámica está en peligro.

El líder supremo de estos clérigos fanáticos Ali Jamenei se da por aludido por las advertencias de Estados Unidos.

En realidad son más que advertencias. Hay señales bastante nítidas de que Estados Unidos prepara algún tipo de intervención en Irán. Ya saben que uno de los rasgo de la, llamémosle, diplomacia de Trump no es la sutileza. Bien, en su red social, el canal favorito de Trump, no sólo ha animado a persistir con las protestas a pesar del terror. Han sido más que palabras de aliento, porque sugiere la promesa de una intervención.

Después de pedirle a los disidentes que apunten los nombres de sus represores, les dice que "La ayuda está en marcha".

El mercado suele ser muy sensible a los planes bélicos y ha reaccionado de forma inequívoca. El petróleo sube con fuerza y eso indica que los inversores apuestan por una operación, la que sea y en la escala que sea. Para precipitar la caída de un régimen que se tambalea o para forzarle a negociar su programa nuclear bajo la amenaza de desalojo.

Que eso es lo que en realidad desea Israel, el fin inmediato y si no abrupto del programa nuclear que desarrolla una dictadura que tiene el fin declarado de borrar los judíos del mapa.

Trump ha convocado a su gabinete de Seguridad Nacional para evaluar la situación del gigante persa y es probable que también para estudiar el catálogo de opciones que le presente su Estado Mayor. La ayuda está en marcha, le dice a los manifestantes.

La reunión entre Sánchez y Feijóo por el envío de tropas a Ucrania o Gaza

No sé si Pedro Sánchez se plantea enviar tropas españolas para un futuro de paz en Irán, como ha propuesto en Gaza. No parece probable. Desde luego alguno de sus socios iban a soliviantarse aún más, porque cómo serán las servidumbres de Podemos con la República Islámica que el primer tuit de Irene Montero sobre lo que está ocurriendo es para condenar una intervención que aún no se ha producido. Es decir, una defensa preventiva de los ayatolás.

Pedro Sánchez al fin quiere hablar de política exterior con el líder de la oposición. Esta es una constante desde el comienzo de esta legislatura. Primero erigió un muro, como símbolo de su mandato. Feijóo le advirtió: cuando sus socios le abandonen no me busque, pero cada vez que sus socios desertan, Sánchez se asoma por encima del muro para ver si los salvajes de la derecha le pueden ayudar a salvar alguna votación comprometida.

Ha convocado en la Moncloa a Núñez Feijóo para hablar del envío de tropas a Ucrania en caso de que allí se firme algún día un acuerdo de paz. Si la brecha que hay en política de vivienda entre el PSOE y sus socios es grande, imagínense la que hay en política de defensa. Es lo que tiene asociarse con partidos que no comparten ni una sola de las políticas de Estado.

En cuanto a Feijóo, no quiere acudir a la Moncloa a hablar solo de Ucrania, como si fuera la unidad de emergencia de este Gobierno roto y exige incluir en el orden del día la seguridad nacional y la política exterior, no sólo de forma aislada un envío de tropas.

Miren, hablando de reuniones. Miren que le ha costado a Pedro Sánchez convocar a Alberto Núñez Feijóo para informarle de asunto de Estado. Pues hoy la Moncloa ha confirmado que antes de la foto de la financiación singular, antes de regalarle la ordinalidad a Oriol Junqueras, Pedro Sánchez ya se había reunido con él en secreto dos veces. Dos veces se había reunido con este delincuente condenado que cumplió pena de cárcel por sedición y malversación hasta que Sánchez necesitó sus votos.

Por cierto que Santiago Abascal ha dicho que la mera presencia de Feijóo en esa reunión en Moncloa pone en peligro la negociación para la investidura de MAría Guardiola. ¿Qué tendrás que ver Ucrania con Extremadura? Nada pero en esto se comporta Vox como los socios excéntricos de Sánchez

En cualquier caso, la distancia de Sánchez con quienes le invistieron no deja de agrandarse confirmando lo que ya era un clamor: que estamos ante una legislatura fallida.

Hoy Sumar ha vuelto a airear sus discrepancias en política de vivienda y de hecho exige al gobierno al que pertenece a aprobar medidas que el PSOE considera que ni siquiera tienen cabida en el ordenamiento legal.

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