El fiambre llevo oliendo ya un tiempo, así que va siendo hora de oficiar las exequias, enterrarlo y olvidarse de que alguna vez existió. Porque ya empieza a ser muy molesta.
Ha sido Izquierda Unida, el partido con más tradición de la plataforma, movimiento, cuchipanda de Yolanda Díaz el que ha propuesto que se asuma ya lo inevitable. Que Sumar es una rémora y que ante el descalabro que vaticinan las encuestas -no sólo para Sumar sino para toda la izquierda- urge refundar un nuevo frente popular, con unas nuevas siglas, una diferente organización y menos dócil y pastueña con el PSOE.
Esto indica que en Izquierda Unida no se creen el CIS. Claro que solo un hechizado puede creerse hoy el CIS y lo que propone Izquierda Unida es precisamente romper el hechizo y separarse de Sánchez lo antes posible para que la corrupción y la podredumbre no termine por contaminarles. ¿Es demasiado tarde? Es muy probable que sea demasiado tarde para ellos. Porque lo que queda de la izquierda ha sido ya fagocitada por un psoe excéntrico y abonada al consuelo del "somos pocos pero muy sectarios".
En cualquier caso, tiempos de refundación. Que se apresure Gabriel Rufián si quiere liderar el nuevo buque. Y suerte, la va a necesitar, si quiere liderar un movimiento nacional quien pretendía hacer extranjeros en Cataluña a los trabajadores extremeños o andaluces.
Esto todavía son elucubraciones. Quien ha dado un paso adelante ha sido una de las voces más cabales de la izquierda que es Antonio Maíllo, coordinador general de Izquierda Unida. Que además lleva urgiendo a enterrar Sumar desde hace meses. (Si es que Sumar en realidad ya no existe. Piensen en la financiación autonómica: los comunes votarían a favor, Chunta y Compromís en contra e IU no se sabe. No existe.
El borrador del Informe Político se presentará mañana ante la Coordinadora Federal de Izquierda Unida.
Las palabras de María Corina Machado tras su reunión con Trump
Si a alguien hay que reprocharle la continuidad del chavismo sin Maduro es a Donald Trump, que se encuentra comodísimo con una delincuente sobre la que pesan sanciones internacionales como Delcy Rodríguez. Es que hay quien le tenía unas facturas guardadas a María Corina Machado y de forma muy ventajista quiere cobrárselas hoy. Cuando lo cierto es que el gesto de regalarle la medalla del Nobel a Trump, si algo demuestra es que María Corina antepone su nación y sus ideas a su ego y satisfacción personal. Ya lo hizo cuando se jugó el pellejo por la libertad en Venezuela, que parece que es lo que en realidad le reprochan.
Hoy ha hablado en Washington, en la Fundación Heritage, un día después de la visita a la Casa Blanca y el almuerzo con Donald Trump.
Donald Trump no ha hecho otra cosa desde que extirpó a Nicolás Maduro de Venezuela que mermar la autoridad de María Corina Machado. Con cada gesto y con cada palabra que ha pronunciado. También ayer, cuando la recibió después y solo después de haber hablado por teléfono con Delcy Rodríguez y haberla descrito como una muchacha excelente.
Para quienes fantasean con torcuatos caribeños y gutierrezmellados criollos, hay que recordar que en Venezuela ya hubo unas elecciones y las ganó Edmundo González. Los instrumentos para la alternancia en el poder están dispuestos, lo que ocurre es que Nicolás Maduro usurpó el poder mediante un autogolpe. Y también que no hay uno solo de los delitos que se le imputan a Maduro que no le sean imputables a Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, los lugartenientes de Trump en Venezuela.
Ahora que les hablamos de Trump, hoy ha vuelto a hacer una exhibición de la diplomacia del caos cuando amenazó a los países europeos y de la OTAN con su arma favorita: el arancel.
Esto es la diplomacia del caos. Un forma de conducirse del todo imprevisible con improvisaciones diarias y recetas turulatas. Habrá quien vea en esto una desescalada. Porque es verdad que lo primero que hizo Trump fue tratar de amedrentar con su poderío militar. Pero algo ha debido de disuadirle y tras presentar una oferta de compra ahora amenaza con un nueva ración de proteccionismo para dañar las economías de los países que no se sometan a sus dictados.
La clave de esta declaración es el quizás… el maybe… no es un plan, ni siquiera es un declaración meditada. Es una amenaza, pero soltada con total ligereza y sin embargo están ya todos lo medios fantaseando con una nueva guerra comercial.
Ante la política exterior de Donald Trump Canadá estrecha lazos con China. El Primer Ministro Canadiense ha firmado hoy en Pekín un acuerdo para la reducción de aranceles con el gigante asiático y limitar así la dependencia comercial con su vecino del sur. Mark Carney se ha atrevido a decir junto a Xi Jingpin que las relaciones con China son más predecibles que con EEUU, la visita del Primer Ministro canadiense marca un punto de inflexión en la relación entre ambos países.
Además del acuerdo arancelario, que rebaja las tarifas para la importación de coches chinos, Ottawa y Pekín deciden reanudar el diálogo al más alto nivel en varias materias como la economía, las finanzas, la inversión, las telecomunicaciones y la lucha contra el narcotráfico. Xi Jingpin ha hablado de alianza estratégica. Los dos mandatarios han coincidido en el análisis de la situación en Groenlandia y la soberanía de Dinamarca sobre la isla. Mark Carney dice que es más predecible Cina que EEUU

