ENTREVISTAS EN LA BRÚJULA

Los jóvenes españoles rompen todos los récords: consumo de drogas en mínimos históricos y la verdad que no te cuentan

El consumo de alcohol, tabaco y cannabis entre adolescentes alcanza mínimos históricos y los jóvenes españoles son los más saludables de los últimos 25 años, según revela la última encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias.

ondacero.es

Madrid |

Rafa Latorre conduce una entrevista en la que Beatriz Pestaña detalla el alcance y el significado de los datos presentados por el Plan Nacional sobre Drogas. Aunque invita al optimismo, advierte que la sociedad debe mantener la guardia ante los riesgos y hábitos de consumo que persisten entre una parte importante de los adolescentes.

Tendencias saludables, pero sin exceso de confianza

La directora de comunicación de FAD Juventud afirma que "es una buenísima noticia" el descenso del consumo de sustancias entre los jóvenes, aunque subraya que "no podemos bajar la guardia con ninguna sustancia".

Pestaña recuerda que España partía de niveles muy elevados y apunta que "uno de cada cinco adolescentes en el próximo mes se va a emborrachar", cifra que sigue siendo preocupante.

Cambios en los hábitos y nuevos retos

Beatriz Pestaña señala que hábitos como el consumo de heroína han perdido presencia y que el foco actual está puesto en los cigarrillos electrónicos y vapeadores, cuyo consumo ha mostrado signos de reducción gracias a la prevención.

"La prevención es un camino de medio o largo recorrido y estamos viendo sus frutos", resalta, al tiempo que se reconoce el trabajo conjunto de entidades dedicadas tanto a tratamiento como a la prevención.

Influencia social, familiar y campañas preventivas

La experta destaca que las restricciones administrativas al tabaco han tenido efecto positivo, igual que las campañas de concienciación. Insiste en que los hábitos familiares influyen: "Cuanto más normalizado esté en su hogar un consumo, menos percepción de riesgo van a tener esos chicos y chicas".

El ejemplo de los padres, según Pestaña, condiciona la percepción y propensión de los hijos hacia los consumos problemáticos.