Rafa Latorre recibe en La Brújula a Daniel Marín, astrofísico y referencia en divulgación espacial, para analizar el regreso inesperado de la cápsula Dragon Endeavour con la tripulación de Crew-11 tras más de cinco meses en órbita. Aunque la NASA guarda silencio sobre el astronauta afectado y la naturaleza exacta del problema, Marín desvela que se trata de un hito inédito en la historia de la Estación Espacial Internacional (EEI).
"Primera vez en la EEI, pero tercera en la historia espacial"
Marín aclara que aunque se ha presentado como el primer regreso adelantado por razones médicas en la EEI, en la historia global de la exploración espacial ha ocurrido en otras ocasiones. "Es la primera vez para la NASA y la primera vez en la historia de la Estación Espacial Internacional.
Pero en la historia de la exploración espacial, esta es la tercera nave que adelanta su regreso y es la 4.ª vez que se produce un regreso adelantado de un astronauta, en este caso en una tripulación entera por un motivo médico. Y los otros casos habían sido en las estaciones espaciales soviéticas. En la Salyut 5, la Salyut 7 y en la MIR", explica el astrofísico.
El experto detalla que los astronautas están sometidos a una vigilancia constante a 400 kilómetros de altura, con ejercicios diarios para contrarrestar la pérdida de masa muscular y controles médicos regulares, especialmente del sistema cardiovascular. Aunque la NASA protege la identidad del afectado, Marín advierte que "con el tiempo se acabará sabiendo y supongo que también de forma oficial".
Desafíos operativos en la EEI por la "realidad política"
El regreso prematuro deja ahora solo a un astronauta estadounidense al cargo del segmento americano de la EEI, formado por módulos de Estados Unidos, Japón y Europa, mientras dos cosmonautas rusos atienden el segmento ruso. Marín resalta la complejidad geopolítica de la estación: "Es básicamente dos estaciones pegadas. Una es el segmento ruso y el otro el segmento estadounidense".
Esta situación se evita gracias a acuerdos renovados en 2022 entre NASA y Roscosmos, incluso tras la invasión de Ucrania, que garantizan cruces de astronautas entre naves Soyuz y Dragon para cubrir emergencias. "La NASA firmó, renovó y amplió un acuerdo con Roscosmos precisamente para que siempre haya un astronauta estadounidense en las naves Soyuz rusa y un cosmonauta ruso en las naves Dragon o la Starliner de Estados Unidos", detalla Marín.
Artemisa II: el gran reto lunar a la vista
Aprovechando la presencia del astrofísico, Latorre pregunta por la próxima misión Artemisa II, prevista para febrero, que supondrá el retorno tripulado a la Luna tras más de medio siglo. Marín describe la misión como un ensayo clave: cuatro astronautas (tres estadounidenses y un canadiense) darán la vuelta a la Luna en la nave Orion durante diez días, sin alunizar, para preparar el aterrizaje de Artemisa III en 2028 con un módulo de SpaceX.
El experto sitúa esta misión en el contexto de la carrera espacial actual con China. "China también tiene planeada una misión tripulada para la Luna, para llevar astronautas tanto alrededor de la Luna como a la superficie, oficialmente prevista para 2030. Estados Unidos quieren volver antes que China, antes del fin de 2030", afirma Marín, recordando que el programa Artemisa se lanzó hace más de un lustro pero acumula retrasos.
