La grave situación de incendios forestales que afecta a España ha llevado al Ministerio del Interior a declarar la fase de emergencia para coordinar mejor la respuesta nacional. En total, ya se han registrado más de 20 grandes incendios que han calcinado más de 500 hectáreas cada uno, un dato que supera ampliamente la media de la última década y es el peor desde 2022.
Según fuentes oficiales, el 95% de los incendios tienen detrás la causa humana, bien por imprudencia o de forma intencionada, reflejando la necesidad urgente de intensificar las campañas de prevención y vigilancia.
Coordinación y recursos para un verano peligroso
Ante la previsión de que la situación meteorológica no mejore en los próximos días, con la ola de calor que sigue activa y la posibilidad de tormentas secas que podrían originar nuevos incendios, Interior mantendrá la fase de emergencia. Se han movilizado más de 5.000 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y aproximadamente 1.000 miembros de la Unidad Militar de Emergencias que colaboran en evacuaciones y confinamientos en las zonas afectadas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no descarta solicitar ayuda a la Unión Europea si la situación se agrava, habiéndose abierto ya una hoja informativa ante la dirección de Protección Civil y Ayudas Humanitarias comunitarias para poder requerir medios internacionales con rapidez si fuera necesario.
En las últimas horas se han registrado detenciones relacionadas con estos fuegos: un bombero forestal ha sido arrestado por supuestamente provocar un incendio en Ávila durante el mes de julio, y se investiga a una mujer por su posible implicación en cinco incendios en la provincia de A Coruña.
Un verano de riesgos constantes
Con una situación meteorológica adversa, la alta probabilidad de nuevos incendios obliga a mantener todos los recursos disponibles en máxima alerta. La coordinación entre las comunidades autónomas y la Administración General del Estado es clave para afrontar la gravedad de este verano y limitar el impacto de las llamas sobre vidas humanas, bienes y ecosistemas.
Este escenario también pone en evidencia la importancia de extremar las precauciones y la vigilancia ciudadana para evitar fuegos originados por negligencias o intenciones maliciosas, principal causa de los incendios.
