El espacio El Foco de La Brújula, con Susana Burgos, ha puesto este lunes la mirada en el papel del sector bancario durante las catástrofes naturales. Un ejemplo reciente es el de la Dana que golpeó Valencia, donde la banca se movilizó desde el primer momento para apoyar a los afectados y facilitar la recuperación económica y social de las zonas más dañadas.
Las entidades financieras habilitaron oficinas improvisadas en los municipios más afectados y aprobaron una moratoria sectorial de créditos para hogares y empresas durante doce meses, que incluyó miles de hipotecas y préstamos.
Con estas medidas, el sector canalizó la ola de solidaridad que se extendió por toda España desde aquella trágica tarde del 29 de octubre, cuando las lluvias torrenciales dejaron a centenares de familias en una situación crítica.
Además, en colaboración con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), se pusieron en marcha líneas de financiación para la reconstrucción de las localidades dañadas, con el objetivo de reactivar la economía local y apoyar a los pequeños negocios.
Se necesita una banca ágil que esté pegada al terreno y por suerte en España la tenemos
En el ámbito más personal, muchos bancos realizaron donaciones directas y facilitaron la recogida de aportaciones ciudadanas a través de sus cuentas y de canales compartidos como Bizum, lo que permitió una respuesta rápida y coordinada.
Para todo ello, como destacaba Burgos, se necesita "una banca ágil, pegada al terreno y con capacidad de reacción". Y en España, dice, el sector financiero ha demostrado estar a la altura. Más allá de los resultados y la solvencia, la periodista subraya que la banca ha mostrado también sensibilidad y compromiso social, una cualidad imprescindible "en situaciones de tragedia, y también en tiempos de calma".
