LA BRUJULA

La mirada cítrica: "La inflación alcanza nuevas marcas olímpicas"

Ignacio Rodríguez Burgos analiza con su particular visión la actualidad económica en La Brújula

ondacero.es

Madrid | 29.11.2021 21:21

La inflación es un monstruo que se alimenta de sí misma y que devora economías, ahorros y empleos.

La inflación alcanza nuevas marcas olímpicas, el 5,6%. La escalada de precios por la energía y los alimentos, es más rápida que las subidas de Alberto Ginés, medalla de oro en escalada en los Juegos de Tokyo. El problema para familias, empresas y trabajadores es que en la escalada inflacionista no hay cuerda de seguridad. Y los precios van hacia el cielo.

Los culpables de la espiral de precios son los sospechosos habituales: carburantes, electricidad, y los alimentos, que comienzan a sufrir la elevación de costes de los insumos, como, fertilizantes o alimentos para animales o el gasóleo. Los agricultores estudian más movilizaciones a partid del jueves, cuando en el Congreso se apruebe la Ley de Cadena Alimentaria con la prohibición de las ventas a pérdidas. El fin de año se calienta.

La subida de la inflación tiene consecuencias en la cesta de la compra de las familias. El carrito del super sale mucho más caro, sobre todo en los hogares más humildes donde los alimentos ocupan más porcentaje del gasto, del presupuesto familiar. La electricidad se elevará mañana un 28% en el mercado mayorista. FACUA calcula que la factura de la luz debería bajar un 15% en este diciembre para poder cumplirse la promesa del presidente Sánchez. Desde el PSOE se afirma que sería posible si en la cuenta se introduce el conjunto de los hogares.

Churchill, perro viejo, afirmaba que él solo creía en las estadísticas que manipulaba personalmente. El caso es que los sindicatos rechazan que los salarios sean los culpables de la inflación mientras el Gobierno y el Banco Central Europeo insiste en que el efecto de la inflación es transitorio, que se debe sobre todo a tres factores: el efecto escalón, que es la diferencia con el año pasado que todo iba al ralentí por la Covid, el aumento de los costes de los suministros por el cuello de botella y el encarecimiento de gasóleos y gasolinas.

Las subidas salariales están en el 1,5% de media. Y con la inflación de noviembre se decide también la revalorización de las pensiones. Con la reforma de Escrivá se toma la inflación media de los últimos 12 meses, con lo cual las pensiones subirán un 2,5% para el año que viene, más una pequeña paga de compensación por la desviación de la inflación en este año. La cuestión también, es que los Presupuestos del Estado no solo se elaboraron con una previsión de crecimiento que parece muy, muy lejana. Es que las cuentas públicas se calcularon con unos precios, que hoy están en la troposfera.