La consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) ha publicado un informe en el que señala que el actual modelo de regulación y supervisión bancario europeo no es el adecuado para enfrentar los retos que tiene el sector en la actualidad. En particular, señala que la alta complejidad normativa perjudica a la competitividad de las entidades financieras.
Tres puntos en los que avanzar
Como propuestas para solventar esta situación, el estudio señala tres medidas. La primera de ellas es que se pongan fin a la dinámica de requerimientos de capital creciente por parte de las autoridades monetarias de la Unión, en segundo lugar apunta a la hora de abordar los nuevos retos de tecnología, capital y medioambiente sea haga desde un punto de vista cualitativo, no centrándose siempre en la cantidad de capital invertido.
Por última, aboga por que el Banco Central Europeo asuma como objetivos propios la competitividad y el crecimiento económico, como ya hace su entidad gemela en Inglaterra. Si no se avanza en este sentido, Medel afirma que Europa corre el riesgo de poseer los bancos más impolutos y sanos, pero que no sean capaces de contribuir al avance de la economía, y, sin crecimiento, no hay distribución.
