LA BRÚJULA

Esto es ciencia: Iglesia de la Ciencia Cristiana, ni ciencia ni cristiana

Con Juanjo de la Iglesia.

ondacero.es

Madrid |

Esto es ciencia: Iglesia de la Ciencia Cristiana, ni ciencia ni cristiana | Foto: Europa Press

Hace unos días hablábamos del fallecimiento del actor Val Kilmer. Falleció de una neumonía, pero además había sido diagnosticado años antes de un cáncer de garganta. El caso es que su familia denuncia que retrasó su tratamiento a causa de sus creencias religiosas, retraso que tuvo muy amalas consecuencias para su salud... Si algo sabemos del cáncer es que el tiempo es un factor importantísimo en su tratamiento; pueden producirse complicaciones muy importantes si no se trata a tiempo...

Val Kilmer era devoto de la Iglesia de Cristo Científico, también conocida como Ciencia Cristiana. Esta es una organización de perfil bastante bajo -no es muy conocida- pero eso no quiere decir que no esté implantada en medio mundo, por ejemplo en España desde principios de siglo XX... Se trata de una iglesia fundada a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, en una época de fervor religioso y metafísico notables. Por esos años aparecen también la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los Mormones, y la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Son los tiempos del Far West, del exterminio de los indios, de la guerra civil... y de los predicadores de levita que aparecen en los westerns. Que no dejan de ser una caricatura, un tópico folklórico, pero que tiene su origen en la vida real.

La fundadora de la Iglesia de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy, estaba muy interesada en medicinas, vamos a decir, pintorescas. Por ejemplo, en el mesmerismo, consistente en curar enfermedades mediante la hipnosis, y en la homeopatía. Ella, por su parte, afirmaba que había descubierto el principio divino que utilizaba Jesucristo para curar a los enfermos sin necesidad de tratamientos médicos y recogió esta ocurrencia en sus libro “Retrospección e Introspección” y “Ciencia y salud”...

El problema surge cuando casi dos siglos después, como en el caso de Val Kilmer, alguien pretende curarse sin recibir tratamiento, únicamente entregándose a la oración, siguiendo las doctrinas de la señora Eddy.

Ya entonces el célebre Mark Twain -persona profundamente religiosa, por cierto- escribió una serie de artículos bastante divertidos contra las prácticas de la fundadora de la Ciencia Cristiana. Si alguien tiene interés, hay una edición en español de la recopilación de estos artículos titulada “Mark Twain. Ciencia Cristiana”.

Hay una frase atribuida a él, bastante descriptiva: “Después de leer el libro, deduzco que la Ciencia Cristiana, ni es ciencia ni es cristiana”. Twain critica las inconsistencias y contradicciones de esa iglesia, así como el enriquecimiento de su fundadora y lo disparatado de sus métodos de curación. Como de costumbre en Twain el humor se convierte en instrumento de crítica y análisis. Muy recomendable el libro, dicho sea de paso: “Ciencia Cristiana”, en Editorial “La Pollera Ediciones”.

Desgraciadamente es así. Son muchas, demasiadas, las organizaciones, incluso personas particulares que ofrecen curaciones milagrosas al margen de la evidencia científica, algo verdaderamente peligroso para la salud.

En España existe una asociación, REDUNE, dedicada precisamente a la lucha contra las prácticas sectarias, coercitivas y pseudocientíficas. Su presidente, Juantxo Domínguez, nos comentaba la indefensión a que se expone un enfermo que en vez de acudir a profesionales de la medicina, por ejemplo, confía en este tipo de organizaciones.

El problema está en que el fenómeno, lejos de descender o estabilizarse en una época en la que hay un acceso tan sencillo y generalizado a la información, no para de aumentar.

Parece que el acceso a la desinformación es más atractivo, al menos en Internet, que el acceso a al información veraz y fiable.

Existen una serie de indicios que pueden darnos la pista de que alguien cercano a nosotros está poniendo en peligro su salud. Alguien que decide ponerse en manos de estas curaciones milagrosas en lugar de acudir a profesionales. Ante estas señales de alarma, lo mejor que pueden hacer sus familiares es buscar la asesoría de profesionales de verdad, de la medicina, de la psicología o del tratamiento que se trate.

Para terminar, recordar el título del libro de Mark Twain, “Ciencia cristiana”, en “La pollera ediciones”, muy divertido y muy acertado, y señalar que la organización REDUNE , ofrece en su página web (www.redune.org.es) acceso a una muy interesante biblioteca sobre el asunto, así como asesoría a quien lo necesite sobre problemas relacionados con sectas y tratamientos pseudocientíficos.