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La carta de Ónega: El cura compitió con Sánchez por ser el “mayor resistente del Reino de España”

Y buenas noches al padre Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos. Tengo entendido, reverendo, que usted se propuso competir con Pedro Sánchez por el título de “mayor resistente del Reino de España”. Incluso podría soñar con escribir un nuevo “Manuel de Resistencia”, igual que Avellaneda escribió su propio “Quijote”. Le imagino a usted en la Basílica, blandiendo un hisopo, un misal y un crucifijo para conjurar a los demonios que quieren llevarse lo que queda de Franco. Le imagino incluso rezando una jaculatoria en la que usted dice, por ejemplo, “como me llamo Santiago, yo os conjuro, salteadores de tumbas”, y los fieles responden: “no pasarán”. “Por los clavos de Cristo, por mi honor y valentía…” Y los fieles: “no pasarán”. “Por mucho que lo quiera este gobierno de rojos y agnósticos…” Y los fieles: “no pasarán”. “Por mucho que lo mande el Supremo…” Y los fieles: “no pasarán”. “Cerraremos estas puertas con siete llaves y veinte cerrojos”. Y los fieles: “no pasarán”. “Será condenado al fuego eterno quien se atreva a profanar este sepulcro”. Y los fieles: “no pasarán”. Y usted, reverendo, juntará sus manos, las elevará al cielo en señal de oración, y rezará: “Has escuchado, Padre Redentor, la promesa de tus servidores en la tierra. Han venido a este templo a dar fortaleza a tu siervo para que el día señalado para el expolio de los restos del Caudillo no desfallezca mi ánimo y no los deje entrar, salvo orden directa del Vicario de Cristo. Gracias, hermanos, por vuestra plegaria. Daos fraternalmente la paz”. Así le imagino, padre Santiago Cantera, el hombre que quiere ser el héroe de la resistencia. El último del franquismo, como hubo los últimos de Filipinas. Sabe Dios Nuestro Señor lo que hablará usted con el Caudillo en las largas noches de magia y sicofonías del Valle de los Caídos. Sabe el Altísimo si le encomendó que sea usted guardián de sus restos, que no los deje salir, que no ganen los rojos ahora la guerra, en vista de que el Tribunal Supremo ya no es lo que era en sus tiempos. Algo así le tiene que ocurrir, padre Prior. Si le digo la verdad, casi se agradece su actitud. En esta película, a falta de amor y lujo, faltaba un galán adalid que tratara de impedir la exhumación. Naturalmente, en nombre de Dios.