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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: Crímenes navideños

Comenzamos este primer territorio negro del año sobre crímenes navideños. Como hemos comprobado, las de navidad no son siempre noches de paz, como dice el villancico.

Manu Marlasca |  Madrid |  Actualizado el 27/07/2018 a las 05:34 horas

Conocemos hoy otros sucesos terribles ocurridos en estas fechas, que también, como veremos, son propicias para enseñar la peor cara del ser humano. Empecemos, por asesinos que cometen sus crímenes ataviados con un disfraz que les hace pasar inadvertidos estas fechas…

A veces, que Santa Claus llegue a la ciudad –como canta aquí Bruce– no es señal de felicidad, ni mucho menos, sino de tragedia. El 25 de diciembre de 2011, Aziz Yazdanpanah, un tejano de origen iraní de 56 años, apareció en la casa de la que había sido su mujer durante 24 años, Fátima Ramati, en un suburbio de Dallas. Llevaba un inocente disfraz de Santa Claus y dos menos inocentes armas: una pistola de 9 milímetros y un rifle del calibre 40. En casa de la mujer celebraba la Navidad toda su familia, que fue exterminada a tiros por Aziz, que se voló la cabeza tras perpetrar la matanza, en la que murió su ex esposa, sus dos hijos, de 19 y 14 años, la hermana de su ex mujer, su marido y la hija de ambos.

Aziz, al que en la comunidad conocían como Bob, llevaba en paro desde el inicio de la gran crisis de 2008, había tenido problemas con la hacienda americana y culpaba de todos sus males a su ex mujer, a la que, según decían, no perdonaba que le fuese bien en la vida: tenía un salón de belleza y era feliz ese día de navidad de 2011 en el que su ex disfrazado de Santa Claus acabó con ella y con el resto de su familia.

Vaya historia para comenzar con estas navidades negras, muy negras... Una historia que es casi un calco de otra ocurrida unos años atrás, también en Estados Unidos…

Un suceso, conocido como la matanza de Corvina, que tuvo hasta su canción, esta que grabó Poly Styrene y que se llama negras navidades… Todo ocurrió en Corvina, una localidad de California, cerca de Los Ángeles, en la nochebuena de 2008. Jeffrey Pardo, un ingeniero que también estaba en paro desde unos meses antes y que se había divorciado el verano anterior, acudió a casa de los padres de su ex mujer ataviado con un disfraz de Santa Claus y con un paquete que aparentemente era un regalo, pero que en realidad era un lanzallamas fabricado por él mismo. Además, llevaba tres pistolas de 9 milímetros. Le abrió la puerta una sobrina de su ex mujer, una niña de ocho años a la que disparó en la cara, pero que sobrevivió a la matanza. En la casa había 25 personas en ese momento y Pardo ejecutó a nueve de ellas: su ex mujer, sus ex suegros, dos hermanos de su ex mujer, las esposas de estos, una hermana de su ex mujer y el hijo de esta.

Tras el crimen, Pardo incendió la casa y provocó un incendio de tal magnitud que muchas de las víctimas solo pudieron ser reconocidas gracias a sus fichas dentales. Después, viajó 30 millas para acabar suicidándose de un tiro en la cabeza en la casa de su hermano. La policía apuntó como posible móvil del crimen los problemas económicos del asesino, unidos a un divorcio que le había resultado traumático y muy oneroso.

Cerramos aquí el capítulo de Santa Claus asesinos y nos hablas ahora de uno de los crímenes más mediáticos de la historia de Estados Unidos, el de la reina de la belleza infantil JonBenet Ramsay

Recordamos este magistral villancico de Los Ramones y a JonBenet, una niña de seis años. A quien le dedicamos un territorio negro viejuno y es que es una historia apasionante, ocurrida en mitad de las navidades de 1996, concretamente el 26 de diciembre, en Boulder, Colorado. La familia de la niña denunció su desaparición y el hallazgo de una carta en la que se pedían 100.000 dólares de rescate, justo la misma cantidad de dinero que el padre de la pequeña había cobrado poco antes. Ocho horas después de la denuncia, la cría fue hallada por su padre en el sótano de la vivienda familiar. Había muerto estrangulada y tenía un fuerte golpe en el cráneo.

El crimen sigue sin resolverse a día de hoy, cuando han pasado más de veinte años. En un principio las sospechas apuntaron a los padres y después a su hermano Burke, que entonces tenía nueve años. En 2006, un pederasta llamado John Mark Karr confesó el crimen, pero se demostró que solo quería su minuto de fama, porque era imposible que lo hubiese cometido él. Hasta hace bien poco, el último en octubre de 2016, el FBI y la policía han estado trabajando en el ADN encontrado en las ropas y en el cuerpo de JonBenet y, de momento, solo se sabe que se trata de un varón desconocido y eso pese a que se ha cotejado con dos millones de muestras que estaban en las bases de datos policiales.

No solo Estados Unidos ha sido escenario de terribles crímenes cometidos en Navidad. En España, las navidades de 2012 quedaron marcadas por el cruel asesinato de una niña de apenas año y medio…

No creo en las navidades, canta aquí Pearl Jam y desde luego esta historia es para no volver a creer en las navidades. Ocurrió en 2012 y el protagonista es un individuo llamado Jonathan Moya González, un tipo de 25 años que sedujo a través de una web de contactos a una mujer llamada Gema Cuerda, madre de Miriam, la pequeña víctima de esta historia. Jonathan y Gema se conocieron en noviembre de 2012. Él se hizo pasar por un rejoneador de prestigio, se mostró encantador con ella y su familia e incluso comenzó a convivir con Gema en la casa que ésta tenía en La Palma del Condado (Huelva). El encantamiento duró unas semanas y Gema pidió a Jonathan que se marchase de su casa. Semanas después, la convenció para que se viesen porque, según le dijo, le quería comprar un traje a la niña para su bautizo.

Gema accedió finalmente y fue hasta la estación de tren de Guadix, donde él recogió a la madre y a la niña. A partir de ahí empezó una pesadilla para la mujer: Jonathan la ató, la violó, hizo pasar una noche entera dentro del coche a madre e hija, heladas y hambrientas y a la mañana siguiente se llevó a la pequeña Miriam, que no había cumplido ni un año y medio de vida. La mantuvo secuestrada varios días en un infecto cortijo de Fiñana, la golpeó en la cabeza y después, entre el 24 y el 25 de diciembre, la envolvió en film transparente, metió su cuerpo en una bolsa de deportes llena de piedras y la arrojó a una balsa de riego, donde fue localizada ocho días después. Jonathan fue condenado a 30 años de prisión por la violación de Gema y el asesinato de su hija.

Pues, ciertamente, la historia es para dejar de creer en las navidades para siempre. Mañana, precisamente, se cumplen 30 años de otro crimen terrible…

Terrible y original, como esta versión de Todo lo que quiero en navidad es a ti de My Chemical Romance. Es original porque fue la primera vez que en España se empleó un cuchillo eléctrico –muy populares en los ochenta en las cocinas de toda España– como arma de un crimen. Ocurrió el 3 de enero de 1988 en Zamora. Los protagonistas de esta historia son Manuel Moreno Alonso y su mujer, María Luisa Loayssa Cabeza. Ella tenía 53 años en el momento del crimen y él, 42. Llevaban 17 años de matrimonio y los últimos no habían ido muy bien las cosas. Él, aficionado a las juergas y, sobre todo, al juego, había dilapidado la fortuna que ella había ganado ejerciendo la prostitución y regentando un prostíbulo.

El 3 de enero, tras una noche entera de juerga, Manuel llegó a la casa familiar al atardecer y se quedó dormida en el sofá. La mujer aprovechó ese momento para cortarle la garganta con el cuchillo eléctrico. Pese al profundo corte, el hombre pudo llegar hasta la calle y pedir ayuda a un conductor, que le trasladó hasta el hospital, donde murió.

María Luisa se presentó voluntariamente en el hospital, se confesó autora del crimen y adujo que estaba harta de los malos tratos a los que la sometía su pareja. Posteriormente, en el juicio, dijo que había actuado en defensa propia, lo que no le libró de una condena de veinte años de prisión.

Otra Nochebuena, en esta ocasión de 2004, también es recordada en un barrio de Madrid, el del Pozo del Tío Raimundo, como una noche sangrienta, la del crimen de los gemelos.

Le ponemos a este suceso esta canción de Bobby Helms, que también fue banda sonora de una película mítica, Arma Letal… Todo ocurrió en las primeras horas de la Nochebuena de 2004, a la salida de una bodega del barrio de Pozo del Tío Raimundo, en Vallecas. Dos hermanos gemelos albañiles de profesión, José María y Esteban López Martínez, salieron del local discutiendo con otros dos hombres, a los que se unieron otro hombre y una mujer. La discusión se fue calentando y acabó de forma fulminante. Los dos hermanos recibieron una puñalada cada uno en el corazón, que les mató en el acto. El único condenado por las muertes fue el jefe de un clan de traficantes, conocido como El Chote. Otras tres personas fueron juzgadas por los hechos y condenadas en primera instancia, pero después fueron absueltas. La versión de las familias de los muertos es que las víctimas habían denunciado el trapiceho al que se dedicaban El Chote y su clan.

Un bar, pero no en Vallecas, sino en San Louis (Missouri), fue el escenario de un asesinato que dio lugar a una canción con decenas de versiones, seguramente la más versionada de cuantas hablan de crímenes…

Esta es la versión de Ike y Tina Turner, pero esta canción la han versionado James Brown, Clash, Black Keys, Nick Cave, Woody Guthrie… Hay versiones para todos los gustos y de todas las épocas. De hecho, casi nadie ya recuerda quién era el verdadero Stagger Lee y qué hizo. Realmente era un negro llamado Lee Shelton, que vivía en San Luis a finales del siglo XIX. Se le apodaba "Stag Lee", "Stagolee" o "Stack Lee". Había tomado el apodo de uno de los barcos de vapor que remontaba el río Missuri llamado The Stack Lee, conocido por ser un burdel flotante. Además, formaba parte de un club político conocido como "Four Hundred Club".

La nochebuena de 1895, Shelton y William "Billy" Lyons estuvieron bebiendo en el Bill Curtis Saloon. Lyons era también miembro del submundo de San Luis y rival político de Shelton. Ambos hombres discutieron y Lyons le quitó a Shelton su sombrero Stetson. Shelton le disparó, recuperó su sombrero y se fue. Lyons murió a consecuencia de las heridas y Shelton fue detenido, acusado y condenado por su muerte, en 1897. Aunque fue perdonado en 1909, regresó a prisión en 1911 por asalto y robo.

Otro crimen con canción propia es el ocurrido también en Estados Unidos y también otra Navidad, la de 1929…

Esta canción se llama el asesinato de la familia Lawson y originalmente la grabaron en 1960 los Stanley Brothers, un grupo de bluegrass. Narra lo sucedido en Germanton, Carolina del Norte, el 25 de diciembre de 1929. Ese día, el granjero Charlie Lawson mató a tiros con su escopeta a su esposa y a seis de sus siete hijos, con edades comprendidas entre los 17 años y los 4 meses. Solo sobrevivió el segundo hijo, Arthur, que había salido de la granja para hacer un recado.

Cuando regresó encontró que toda su familia había sido exterminada y que su padre se había suicidado en el bosque cercano con su misma arma. Nunca se encontró un motivo para el crimen, y por si esa falta de móvil no fuese suficiente, lo que sucedió después fue, probablemente, el primer caso de la historia en el que alguien quiso sacar tajada de una tragedia.

La hermana de Charles, Marie, montó un circuito de visitas a la casa de los asesinatos convirtiendo el lugar en una morbosa y atracción turística. La casa fue demolida pero los rumores de que la zona está embrujada y que el fantasma de Charlie Lawson ronda por la zona continúan y aún hoy sigue siendo un lugar de visita obligada para los friquis amantes de las historias de espíritus y fantasmas.

Tremendas estas historias negras y navideñas que nos has traído en este primer territorio negro del año, del que te quieres despedir con el hombre de negro, con Johny Cash… Ante la duda, siempre Johny Cash. Buen año a todos y el deseo de que todos paséis, no solo las navidades, sino el resto del año, con quien queráis, como canta aquí uno de los más grandes, Johny Cash, junto a June Carter.