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Territorio Negro: El crimen de Dominique, a juicio

Con Luis Rendueles y Manu Marlasca nos cuentan que desde ayer una mujer se enfrenta a un juicio en el que puede acabar condenada a prisión permanente revisable matar al hijo de acogida de su pareja, un niño de ocho años llamado Dominique y que tenía un grado de discapacidad del 36%.

ondacero.es

Madrid | 17.11.2020 17:04

Desde ayer, una mujer llamada Alejandra se enfrenta en Alicante a un juicio en el que puede acabar condenada a prisión permanente revisable. Se le acusa de matar al hijo de acogida de su pareja, un niño de ocho años llamado Dominique y que era doblemente vulnerable: por su edad y por sus necesidades espaciales.

Dominique nació el 21 de julio de 2009 y desde su nacimiento sufría de un grado de discapacidad del 36%, que se manifestaba con cierto retraso psicomotor, epilepsia convulsiva hipoacusia (sordera) neurosensitiva y un retraso mental leve.

Al mes de nacer, los servicios sociales le declararon en situación de desamparo y desde septiembre de 2014 lo acogieron la pareja formada por Daniel, un entrenador de atletismo de Elda, y Penélope. La idea era que el niño luego fuese adoptado por sus padres de acogida.

La pareja se rompe y el pequeño queda a cargo de su madre

Daniel y Alejandra García Peregrino se conocen y se enamoran. Ella tiene un hijo nacido en 2014 de una relación anterior. Alejandra, muy aficionada a los deportes, padece sordera y tiene dificultades en el habla, aunque es capaz de entender perfectamente y vivía casi con normalidad.

Cuando Daniel y Penélope se separaron, los servicios sociales establecieron que Dominique quedaría acogido en exclusiva por Penélope, aunque fijaron un régimen de visitas para Daniel, que estaría con el niño en fines de semana alternos y la mitad de los periodos vacacionales.

El 30 de agosto de 2017, a Daniel le correspondía pasar unos días con Dominique. La tarde de ese día, los padres de Alejandra se habían llevado al hijo de ella y Daniel se marchó a trabajar al club de atletismo en el que entrenaba, y el pequeño Dominique se quedó con Alejandra, que estaba embarazada de diecisiete semanas.

"Atacan" a Alejandra y a Dominique en casa

Todo se conoce cuando Alejandra hace una videollamada a su madre, diciendo que la habían atacado en casa. De manera casi simultánea llegaron a la casa Daniel y la Policía y se encuentranque Dominique estaba muerto, sin pantalones ni calzoncillos, tan solo estaba vestido con una camiseta. Los servicios de emergencia intentaron reanimarle, pero fue imposible.

Alejandra tenía un fuerte golpe en la frente y la camiseta y el sujetador rasgados. La mujer contó que cuando salía de casa con el pequeño, dos hombres que esperaban en el descansillo les habían obligado a entrar de nuevo en la vivienda.

Alejandra aseguró que se trataba de dos hombres vestidos de motorista, con cascos integrales y con guantes, por lo que no pudo verles en ningún momento. Según su versión, intentaron abusar de ella, pero se apiadaron cuando les dijo que estaba embarazada. Entonces, dice, le ataron las manos y la golpearon con los cascos hasta hacerle perder el conocimiento.

La mujer dijo recordar que en la habitación en la que estaba Dominique vio como fogonazos de flashes, como si le estuviesen haciendo fotografías. Después, cuando se marcharon, logró desatarse de sus ataduras y avisó a su madre por teléfono. Antes, según aseguró, le hicieron tocar multitud de objetos.

La policía comienza la investigación

Alejandra da tantos datos que los agentes de la comisaría de Alicante y los de la UDEV Central, que acudieron en su auxilio, tienen mucho trabajo por delante. Lo primero que hacen es analizar la escena del crimen y allí ya hay unas cuantas cosas que no cuadran.

Por ejemplo, el cuchillo con el que la mujer asegura que le cortaron la camiseta y la ropa interior es un cuchillo de sushi extremadamente afilado y parece poco probable que en una escena tan violenta como la que ella describe los cortes sean tan precisos y menos en unos atacantes que llevaba calados cascos integrales con viseras oscuras que les dificultaba la visión en el interior de una casa.

Además, Dominique no tiene síntomas de haber sido agredido sexualmente. Su muerte se produjo por asfixia, estrangulado por su propia camiseta y una marca en su cuello indica que el agresor le arrastró.

Lo único que era compatible con una agresión sexual era que estaba sin pantalones ni calzoncillos y que tenía los genitales y el ano empapados con un aceite corporal que estaba en el cuarto de baño de la casa.

La vestimenta de los atacantes, la principal vía de agua de la versión de Alejandra

En agosto, en Elda, alguien vestido de motorista llama poderosamente la atención. La policía localizó hasta a cinco testigos que estaban en las inmediaciones del portal de la casa donde ocurre todo en una franja horaria próxima al ataque y nadie vio absolutamente nada.

Las videocámaras de la zona tampoco registraron a ninguna persona con el aspecto descrito por Alejandra. Y los vecinos no oyeron absolutamente nada, pese a que la mujer dijo que el ataque se prolongó por espacio de una hora y que durante el mismo hubo gritos y tiraron cosas al suelo.

Los dos vecinos que estaban en el mismo edificio a la hora de los hechos solo comenzaron a escuchar algo cuando la mujer llamó a su madre pidiendo ayuda.

Alejandra se convierte en sospechosa

La Policía hizo un trabajo muy minucioso, un análisis muy detallado de la escena del crimen que pasó, por ejemplo, por comprobar que el nudo que ataba las manos de la mujer se lo pudo haber hecho ella sola.

Los agentes de Policía Científica también escudriñaron la vivienda en busca de restos biológicos y los únicos ADN que se hallaron, tanto ahí como en el cuerpo de la víctima, fueron los de Alejandra, Daniel, Dominique y los miembros de los servicios de emergencia que trataron inútilmente de salvar la vida del pequeño.

La Policía llegó a la conclusión, tras varios meses de trabajo, que la mujer había simulado la escena y que el ataque de los motoristas sólo existía en la imaginación de Alejandra.

¿Qué más datos corroboraban que la mujer mentía?

No encajaba, por ejemplo, que los hombres estuviesen esperando en el descansillo, como si conociesen las rutinas de la familia, porque ese era el primer día en el que Daniel salía a trabajar tras las vacaciones.

Además, un detallado examen de las lesiones de Alejandra demostró que sus heridas no eran compatibles con la violencia que ella había contado. Llegó a decir que uno de los agresores se sentó encima de ella y no olvidemos que estaba embarazada de cuatro meses.

De ser cierta la escena que describió, el feto habría tenido serias complicaciones. Así que los investigadores comenzaron a mirar con lupa las semanas previas a los hechos, en busca de alguna explicación.

Daniel reveló a la Policía que los días 5 y 14 de julio y el 30 de agosto, el mismo día de la muerte de Dominique, en la puerta de la casa habían aparecido unos pequeños papeles con imágenes de balas y flechas, lo que podía hacer pensar que alguien estaba vigilando a la familia.

Sin embargo, la investigación policial descartó que Daniel o su pareja tuviesen enemigos. No parecía haber ningún problema en sus entornos laborales o personales que hiciese pensar en que alguien preparase un ataque así.

¿Qué ocurre durante los meses siguientes?

La Policía fue atando cabos, demoliendo poco a poco la versión de Alejandra, que continuó son su embarazo y viviendo con Daniel, aunque la pareja se trasladó a casa de los padres de ella. El hijo de la pareja nació a principios del año siguiente y hubo un episodio que alertó a la Policía.

Coincidiendo con la detención de Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel Cruz, en el buzón de la casa donde vivía la pareja apareció una carta anónima dirigida a Alejandra y Daniel.

Con palabras de origen latinoamericano alguien aseguraba que había oído hablar por teléfono a un hombre sobre el crimen de Dominique. El supuesto asesino decía que no habían encontrado nada valioso en la casa del pequeño, que se había tenido que ir del país

La policía llegó a la conclusión de que Alejandra vio en Ana Julia un caso casi idéntico al suyo y en un intento desesperado por alejar las sospechas sobre ella, redactó ese anónimo.

Alejandra es detenida

La Policía la dejó tener a su hijo y pasar con él los primeros meses de vida, hasta que a finales de mayo de 2017 los agentes la detuvieron tras dejar a su hijo mayor en el colegio.

Los investigadores le mostraron todas las pruebas que desmontaban su rocambolesca versión y ella se derrumbó y ofreció una versión alternativa, tantas veces repetida: el niño murió en un accidente y ella se asustó y simuló la escena.

Dijo que le dio de merendar jamón y que el niño se puso a dar volteretas, se atragantó con un trozo de embutido y se asfixió. Ella, asustada, ideó la versión del ataque de los motoristas: arrojó cosas por la casa, desnudó al pequeño y le puso aceite en los genitales, se cortó la ropa con el cuchillo de sushi, se ató las manos y se golpeó en la cabeza con una piedra que había en el balcón.

Después, llamó a su madre pidiendo auxilio. El problema es que esta versión tampoco se sostiene con las pruebas forenses. No hay ni rastro de jamón en el organismo del pequeño y los especialistas dictaminaron que Dominique murió no por una asfixia provocada por un objeto en la tráquea, sino por una asfixia por compresión cervical, compatible con que la camiseta le apretase el cuello, tal y como la Policía cree que ocurrió.

¿Existe algún móvil?

Los investigadores siempre pensaron que Alejandra se deshizo de Dominique porque le estorbaba en su relación con Daniel. El pequeño tenía necesidades especiales, precisaba de más cuidados de los habituales y al fin y al cabo, ella iba a dar a luz próximamente a un hijo de la pareja y pensó que quitando de la ecuación a Dominique, tendría a Daniel para ella sola.

En la causa hay un informe psiquiátrico que afirma que Alejandra es plenamente consciente de lo que hace y que no tiene anulada ni reducida su capacidad de distinguir el bien y el mal. Es decir, que es plenamente imputable, lo que la pone a un paso de la prisión permanente revisable en el caso de que el jurado decrete su culpabilidad en el juicio que comenzó ayer en Alicante.

¿Qué ha pasado en el juicio?

El fiscal y la acusación particular piden prisión permanente revisable, pero la acusación particular solo la ejerce la madre de acogida de Dominique.

Al principio del procedimiento fueron los dos, la madre y el padre, quienes se personaron como acusaciones particulares, aunque al juicio solo ha llegado Penélope, la madre. Daniel, el padre, retiró la acusación.