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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: El rey del Cachopo y su novia, desaparecidos

En este territorio negro, Manu Marlasca y Luis Rendueles, van a contarnos la verdad y casi todas las mentiras de la vida del falso rey del cachopo, César Román, desaparecido desde el pasado 30 de julio. Hoy sabemos que César Román no era el rey del cachopo sino un timador. Que ni siquiera es asturiano ni vasco como decía. Que sus restaurantes han cerrado, sus empleados se han quedado en la calle y él está desaparecido, no sabemos si escondido o muerto, lo mismo que su última pareja.

Luis Rendueles y Manu Marlasca |  Madrid |  13/11/2018

Empezamos por el final. ¿Qué es lo último que se sabe seguro de la vida de César Román, este falso chef especialista en cachopos? El último episodio cierto de la vida de Román ocurre el 14 de julio de este año, dos semanas antes de desaparecer. Ese día, el que todavía decía ser rey del cachopo y su última pareja, una ciudadana hondureña llamada Heidi Paz, acuden al bar Bacanal, en la calle Embajadores de Madrid. Poco después, llegará la policía. César y su pareja estuvieron bebiendo sin pagar, según los encargados, se fueron y luego regresaron, pidieron más bebida y empezaron a destrozar el local. Los policías encuentran allí a César Román, el rey del cachopo. Tiene tres móviles, uno de ellos de su pareja, y una llave de pugilato, un puño americano. La policía se lo lleva a comisaría, donde pasa la noche.

Pasa la noche en comisaría y al día siguiente se niega a declarar. ¿Qué cuentan los testigos de ese incidente en el bar Bacanal? Dicen que el rey del Cachopo y su pareja, Heidi, rompieron dos televisores, un ordenador y unas 40 botellas de alcohol. Aseguran que la mujer cogió un cristal y amenazó a empleados y clientes: "como os acerquéis, os rajo". Heidi había trabajado allí unos días como camarera y gritaba que el dueño no pagaba.

De ese local, Heidi Paz, una joven hondureña muy guapa, de 25 años y metro setenta, pasó a trabajar en uno de los establecimientos que tenía abiertos César Román, el rey del cachopo. Román es un tipo bajito (supera por poco el metro cincuenta) y 20 años mayor que Heidi, pero ambos empiezan una relación que aún no sabemos cómo terminará o si ha terminado ya.

El caso es que estamos a 15 de julio y el rey del cachopo queda en libertad. Libre está también Heidi, su pareja, tras esa tangana que organizan los dos en un bar. Pero el día 23 de ese mes, la familia de la mujer denuncia que ha desaparecido. Y así sigue, desaparecida. Siete días después, la familia de César Román denuncia que él también ha desaparecido. Los restaurantes están cerrados, el negocio ha quebrado. El móvil del rey del cachopo se apaga desde ese día, 30 de julio, aunque vuelve a tener cobertura tiempo después, para morirse luego.

No es la primera vez, ni la segunda, que Román hace eso en su vida, esfumarse, empezar de cero, dejando atrás víctimas o engañados. Hacemos un repaso muy rápido desde que el diario ABC lo descubrió como líder de un supuesto sindicato de estudiantes en 1996. Fue expulsado del instituto Cervantes de Madrid después de anunciar una huelga que paralizaría España: Estudiaba bachillerato y tenía 22 años.

Ese mismo año, en 1996, la revista Interviú publica un reportaje de Alberto Gayo en el que se denuncia que César Román es un miembro de Falange que está infiltrado en el sindicato Comisiones Obreras para penetrar en la clase trabajadora. Román llegó a ser delegado sindical en Mercamadrid por Comisiones. También fue expulsado de Falange, era demasiado de izquierdas para sus jefes.

Y durante veinte años, casi, este César Román, va dejando rastro de engaños y estafas. Casi siempre cercano a grupos ultraderechistas. Logró ser delegado en Madrid de un grupo ultra llamado Plataforma per Catalunya, grupo ultra catalán que dirigía Josep Anglada. De allí pasó al CDS en Alcorcón. Fue pionero de las fake news, ahora tan de moda. Propagó, por ejemplo, el rumor, que publicaron grandes periódicos españoles, de que Alvarez Cascos se iba al CDS. También acabó mal allí, fundó un partido llamado El Centro... Decía que era diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad Complutense, director del centro de relaciones comerciales hispano rusas, vicepresidente de la asociación de Pymes de Madrid y directivo de la Asociación Malagueña contra la Escoliosis.

Porque además de Madrid, este hombre causó estragos en Málaga, y casi siempre buscaba la promoción de algunos periodistas. Pasó por Málaga y allí funda una asociación de comerciantes a todo trapo, con su revista, rueda de prensa con una concejal para promocionar el pequeño comercio. Una mañana, cuatro empleados van a trabajar y lo encuentran cerrado, le denuncian. Un juez de Málaga lo busca desde 2010.

Ya te hemos dicho que ha sido un pionero en muchas cosas. Fundó un medio de comunicación llamado El Aguijón y allí engañó a varios estudiantes de periodismo que trabajaron para él sin cobrar copiando y pegando noticias de otros sitios. Les decía que hacían un master y a algunos les pagó con cheques sin fondos. Se arrimó a periodistas ultras, del circuito de Intereconomía y más allá. Decía que había asesorado a Bush y entrevistado a Marine Le Pen. Llega a ser tertuliano en Radio Libertad. Entre sus contactos está Enrique de Diego, a quien cobra 500 euros por hacer una biografía escandalosa de Esperanza Aguirre. Aun le están esperando.

Y entonces este estafador, pirulero le llamáis vosotros renace de nuevo, protagoniza su penúltima reencarnación. Se presenta como cocinero, cocinero asturiano. Sí, primero decía ser un cocinero vasco, pero eso no debió irle muy bien, así que pasó a ser asturiano. Montó con la que entonces era su mujer, Nati, un restaurante en Madrid. Decía que tenía acreditado ser el ganador de la mejor fabada del mundo. Algo totalmente falso y que se encontró Alberto Chicote cuando llegó al restaurante en Pesadilla en la Cocina para tratar de reflotarlo. Román ya no estaba allí y fue su mujer la que llamó a Chicote. La fabada que daban, por cierto, era de bote, de lata.

Pero algo se le quedó a Román porque en marzo de 2016, hace nada, nace como Rey del Cachopo. Dice hacer el mejor cachopo del mundo, ese filete empanado asturiano con jamón y queso que se ha puesto de moda últimamente. Y todo le va, parece, viento en popa

Román se convierte en el rey del Cachopo igual que en otras estafas. Gran inversión en publicidad, algunos famosos que acuden a sus locales a cambio de cachopos y sidra y mucho desparpajo. Abre cinco locales en Madrid a los que bautiza con el nombre de A Cañada Delic Experience. Consigue 180 mil euros del Banco Sabadell, compra seis motocicletas para hacer reparto a domicilio... Y se sube a la ola de la moda del cachopo, el de verdad...

Pero no paga a proveedores, y la burbuja se va desinflando. Hasta enero de este año. Los deudores empiezan a reclamarle dinero. Los manda al otro restaurante, al de su ex mujer. Él está acusado, por cierto, de violencia machista contra ella. El 30 de julio, cierra todos los locales y deja a los trabajadores en la calle. Está desaparecido desde entonces, aunque parece que dio señales de vida a primeros de agosto. Hasta que el pasado 13 de agosto, unos vecinos huelen a quemado en Usera y llaman a la policía.

Escuchen lo que encuentra la policía cuando llega a una de las naves, ya abandonadas, del rey del Cachopo. Hay un pequeño incendio y una maleta. Dentro de la maleta, los policías encuentran el torso de una mujer. Faltan la cabeza y las extremidades. Lo han cortado y le han echado acelerante para que ardiera más rápido. Esa nave, que había sido alquilada antes por ciudadanos búlgaros, era donde Román decía que iba a montar su último proyecto, "El Palacio del Cachopo", antes de desaparecer.

La madre de Heidi, la novia del rey del cachopo, que está desaparecida, ha dado muestras de ADN y se están comparando con el cuerpo de la maleta. No sabemos si es Heidi. Sí que sabemos que el rey del Cachopo había tenido algunos problemas y que era un tipo violento. De un lado, su ex mujer lo denunció por malos tratos y tenía una orden de alejamiento. También fue detenido en su día por dar varios golpes de pala a un perro, por maltrato animal.

De otro, alguna vez se había llevado una paliza después de dejar pufos y deudas a gente. Había acabado incluso en el hospital. Incluso había contratado a un tipo grande, un tal Giovanni, vinculado también a la ultraderecha, que le hacía de chófer y guardaespaldas.

O sea, no sabemos si el rey del cachopo se ha escondido con su novia o si al menos ella está muerta. No habrá certezas hasta que el ADN diga quién es la mujer de la maleta. En cuanto a Román, la policía tiene datos que hablan de que, antes de desaparecer, visitó decenas de cajeros automáticos y sacó fuertes cantidades de dinero, algunas fuentes hablan de más de cien mil euros. No sabemos si usó ese dinero para pagar deudas e intentar salvar su vida o simplemente para escapar. Y si es así, no sabemos si se fue solo.