Para bestialidad, la que nos recuerda la historia reciente. Se cumplen precisamente hoy 25 años del día en que fue repatriado a Botsuana y enterrado allí un guerrero africano que fue traído a Europa en el siglo XIX por un comerciante francés, disecado después como si fuera un ciervo y exhibido finalmente en un Museo de Ciencias Naturales de Cataluña.
Me refiero al famoso 'Negro de Banyoles', que todos los niños de mi generación fuimos a ver con el colegio en una excursión presuntamente cultural y pedagógica. Le llamaron "racismo científico", una muestra del terrible pasado colonial de la muy civilizada Europa.
Pues bien, 200 años después de haber sido embalsamado y exhibido en la sala de los mamíferos, soplan vientos racistas y sucios que hablan de visado por puntos para entrar en España.
Obviamente, no se trata de puntuar a los ingleses de Torremolinos, ni a los rusos de la Costa Brava, ni a ningún blanquito de piel.
Lo que le costó a la humanidad llegar a finales del siglo XX y con qué rapidez parecemos estar volviendo al siglo XIX. Son los mismos que han llamado con desprecio "turismo, batucada, crucero o asamblea flotante" a las 400 personas que se han jugado la vida por una causa estrictamente humanitaria.

