"Y sin embargo, se mueve". La frase más famosa adjudicada a Galileo Galilei dicha en voz baja como último acto de rebeldía después de ser obligado a retractarse ante la Inquisición de su teoría de que la Tierra era la que giraba alrededor del Sol y no al revés. Esa frase es una buena frase para esta semana.
En los últimos siete días han ocurrido cosas que hace sólo unos meses parecían entre lejanas e imposibles. 160 países de los 193 que integran la ONU han reconocido a Palestina como un Estado. Los últimos: Francia, Reino Unido, Canadá, Bélgica, Australia, acaban de dar un paso que España, Irlanda, Noruega y Eslovenia ya dieron hace un año.
Y no sólo eso. Hay todo tipo de movimientos de ciudadanos de toda Europa. Me dirán "ya, pero eso no para el genocidio". Y es verdad, pero los ciudadanos no tenemos otra herramienta.
Así, por ejemplo, el mundo civilizado consiguió acabar con el Apartheid criminal de Sudáfrica que se resistió como ahora hace Netanyahu. Y fueron los ciudadanos los que empujaron a sus gobernantes.
Así que, algo se mueve y habrá que seguir moviéndolo sin descanso, hasta que el Sol de Galileo salga para los Palestinos.

