Hay ciudades que celebran el Carnaval y otras que lo transforman en una declaración de intenciones. Esta es la apuesta de Cartagena, con una fiesta que se convierte en todo un fenómeno cultural de vanguardiaque crece continuamente, sin miedo a evolucionar.
Lejos de limitarse al espectáculo visual, el Carnaval de Cartagena construye una identidad propia basada en su capacidad para mezclar el traje de diseño con su concurso nacional de chirigotas y un alma inclusiva que pretende marcar el camino a todo el país.
Un carnaval que pisa fuerte y evoluciona
La edición de 2026 llega bajo el lema "Nuestro Carnaval Pisa Fuerte". El cartel oficial, obra del diseñador Cristóbal Aguiló, anticipa una fiesta que no teme evolucionar y que reafirma su personalidad con paso decidido.
El inicio no puede ser más simbólico: el pregón desde el balcón del Palacio Consistorial correrá a cargo de la artista Bibiana Fernández. A partir de ese momento, la ciudad entra en un estado de celebración permanente donde lo institucional y lo popular se dan la mano.
La sociedad de Cartagena como motor de la fiesta
Durante los días grandes del carnaval, Cartagena se transforma. El Auditorio El Batel se consolida como epicentro de las galas y el Pabellón de concursos, mientras que el casco histórico se convierte en un escenario abierto donde la participación ciudadana lo impregna todo. Calles, plazas y barrios laten al ritmo de una fiesta que se vive.
Chirigotas con identidad propia
Entre los grandes atractivos destaca el Concurso Nacional de Chirigotas, el más veterano de la Región de Murcia y uno de los más respetados del panorama nacional. Su prestigio no se basa solo en la trayectoria, sino en un estilo propio: humor directo, crítica social afilada y una retranca muy cartagenera que conecta de lleno con el público.
Las semifinales y la final llenan El Batel con la sátira como herramienta de ingenio para conectar con el público.
Apuesta radical por la inclusión
El Carnaval de Cartagena va un paso más allá con la inclusión. Esta apuesta queda plasmada con la consolidación de la comparsa ONCE-Ilusiones, pionera en España al estar integrada por personas con discapacidad visual. Desde su creación en 2023, los más de treinta componentes han demostrado que la alegría se siente. Sus desfiles, coreografías y vestuario no solo emocionan por su calidad artística, sino por el mensaje que transmiten: en Cartagena, el carnaval es de todos y para todos.
Medidas que marcan la diferencia: Puntos Azules, accesibilidad y un ejército silencioso
El compromiso se traduce en espacios como los Puntos Azules, adaptados dentro del recorrido para personas con autismo, reduciendo la sobrecarga sensorial. También existe Accesibilidad universal, con intérpretes de lengua de signos en todos los actos principales y talleres de máscaras adaptados para menores con distintas capacidades.
Todo ello, sin hablar del ejército silencioso presente en los barrios y diputaciones, con locales vecinales que se transforman en auténticos talleres creativos donde conviven generaciones completas. Artesanía, costura, diseño, ensayos y convivencia familiar sostienen una fiesta en la que el desfile central es todo un despliegue comparable al de las grandes capitales mundiales.
Una mirada al futuro: Interés Turístico nacional, FITUR y el Carnaval de Verano
La ambición del Carnaval de Cartagena no se detiene en sus calles. Su presencia en ferias como FITUR, los desfiles promocionales en Madrid y la consolidación del Carnaval de Verano en Cabo de Palos y La Manga refuerzan su proyección turística y ayudan a desestacionalizar la oferta. Todo ello apunta a un objetivo claro y cercano: la Declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Así, Cartagena 2026 no ofrece solo una fiesta cualquiera. Propone un modelo común, un espacio donde el lujo convive con la cercanía, donde la crítica se mezcla con la emoción y donde la inclusión pasa a ser el corazón de la celebración.
