El viaje comienza en el norte, a dos horas de Hanói, en el Parque Nacional Ba Vi, “una completa inmersión en la selva tropical, con un paisaje de lagos y cascadas que rodean montañas y espectaculares formaciones de piedra caliza”. Desde el nuevo Meliá Ba Vi Mountain Retreat, construido sobre antiguas ruinas francesas, se accede a rutas de senderismo y comunidades locales como los Tay, Nung y Hmong, donde el visitante conoce su cultura y costumbres.
La zona es también un importante centro de biodiversidad. “Los turistas que pudimos ver son mayoritariamente vietnamitas, que se desplazan allí para integrarse en la naturaleza y hacer rutas en bicicleta o caminando”, señala Miquel. Además, el parque cuenta con campos de té que se pueden recorrer mientras los productores locales explican el proceso de elaboración y ofrecen catas.

De Hanói al sur: playas, cacao y vida local
Tras un vuelo a Ho Chi Minh y un desplazamiento de dos horas, la periodista llega a Ho Tram, “un pueblo pesquero rodeado de playas sin apenas turistas, ideal para relajarse, practicar yoga frente al mar y visitar los pequeños pueblos cercanos”. Allí se encuentra otro resort de Meliá con un enfoque distinto, rodeado de naturaleza y mercados donde comprar anacardos, uno de los productos más exportados del país.
En la vecina provincia de Ba Ria-Vung Tau, visitó Binon Cacao Park, “una propuesta de ecoturismo donde puedes recorrer las plantaciones, visitar la fábrica de chocolates artesanales e incluso participar en la elaboración de algunos de ellos”.
Ho Chi Minh, la ciudad que nunca se detiene
La ruta concluye en Ho Chi Minh, la antigua Saigón, “una ciudad tremendamente en auge, la más poblada de Vietnam y centro de rápido crecimiento económico y tecnológico”.
En 2025, coincidiendo con el 50 aniversario del fin de la guerra de Vietnam, las visitas a la ciudad “se han disparado”. Miquel destaca lugares emblemáticos como la Oficina Central de Correos diseñada por Gustave Eiffel, la Ópera de Saigón, la Pagoda del Emperador de Jade y la Catedral de Notre-Dame, junto al Palacio de la Reunificación.
“La ciudad está en completa ebullición, y se nota en sus calles, restaurantes y comercios”, afirma. Los mercados diurnos y nocturnos, los nuevos diseñadores locales y la modernización del transporte convierten a Ho Chi Minh en el nuevo epicentro urbano del sudeste asiático.
