Este saliente rocoso genera el Estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que circula buena parte del petróleo mundial. “Por allí pasa al menos el 20 % del petróleo comercializado en todo el mundo y el 35 % de los envíos de petróleo”, recuerda Domínguez Uceta. Sin embargo, pese a su relevancia geoestratégica, el lugar transmite calma y serenidad: “Quizá sea uno de los lugares más bellos y apacibles en los que he estado”.
Omán, un país fascinante y acogedor
Para llegar a Musandam hay que volar hasta Mascate, la capital del Sultanato. “Omán es mágico, es capaz de fascinar a cualquiera... y no es un país turístico”, afirma el periodista. Se trata de un destino que conserva su autenticidad, con un alto nivel de vida, seguridad y armonía social.
Históricamente cerrado al exterior, Omán se abrió al mundo con el sultán Qaboos, modernizando su infraestructura sin perder su identidad. “Omán es un país fascinante... un extraño paraíso de calma, armonía y equilibrio”, añade Domínguez Uceta.
Fiordos cálidos, biodiversidad y naturaleza virgen
Musandam sorprende por su naturaleza intacta. “Los fiordos de la península son auténticos acuarios intactos desde siempre, llenos de delfines, de barracudas, de cetáceos y de todas las especies propias del arrecife”, destaca. Sus montañas caen al mar formando paisajes espectaculares, conocidos como la “Noruega de Arabia”, aunque con aguas cálidas y llenas de vida.
La pequeña ciudad de Khasab es la base ideal para explorar el enclave, desde donde parten excursiones en barco, kayak o todoterreno hacia aldeas pesqueras y montañas con petroglifos prehistóricos. “Musandam es un lugar de fuerzas naturales y ecología, con pocos habitantes y pocos monumentos, y alojamientos sencillos”, concluye el colaborador.
El reportaje completo puede escucharse en Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero dirigido y presentado por Carles Lamelo, en este reportaje elaborado por Enrique Domínguez Uceta.
