“No tendría perdón ir a Almería y no subir a la Alcazaba”, afirma Enrique Domínguez Uceta. Este conjunto defensivo dividido en tres recintos es parada obligatoria, visita imprescindible en nuestro viaje a Almería capital. La Alcazaba la levantaron inicialmente en el siglo X y después la ampliaron los cristianos. Desde lo alto se obtiene una panorámica completa de la ciudad, el puerto, las playas y la llanura costera. Muy cerca se extiende el barrio de La Chanca, un espacio que “parece un pueblo alpujarreño”, con casas cúbicas y terrazas que descienden hasta el puerto. Bajo la Alcazaba también se encuentran antiguos aljibes, mazmorras usadas como almacenes de grano y un centro dedicado a especies saharianas.

La catedral, fortaleza y corazón urbano
El casco histórico almeriense se articula en torno a la plaza de la Catedral, edificio reconstruido tras el terremoto de 1522. Domínguez Uceta explica que se levantó con muros muy robustos, de modo que “el techo se pudiera utilizar como un patio de armas”. Cerca se encuentra la Plaza de la Constitución, con soportales y el monumento a los Mártires de la Libertad, junto a locales emblemáticos como Casa Puga.

Arquitectura decimonónica y herencia minera
El desarrollo del siglo XIX dejó en Almería teatros, casinos y edificios eclécticos. Domínguez Uceta recuerda la importancia del hierro extraído en Alquife y el papel británico en la construcción del Cable Inglés, una gran estructura industrial junto al puerto. Iglesias como San Pedro, San Juan, las Claras o la Virgen del Mar completan este paisaje urbano.

Paseos comerciales y vida cotidiana
Almería mantiene la escala de una ciudad compacta. Calles como el Paseo de Almería o la Rambla del Obispo Orberá concentran tiendas y terrazas. Allí, “confluye todo el mundo por las mañanas y por las tardes”, en una ciudad donde “da gusto vivir”.

Escucha el audio completo de este reportaje de Enrique Domínguez Uceta para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00 horas, presentado por Carles Lamelo.
