En la Costa del Sol, la temporada invita a disfrutar sin pasar calor y con menos turistas. Como afirma Enrique Domínguez Uceta, "cuando Europa tirita, la Costa del Sol se mantiene tibia y agradable.” La esencia de la Costa del Sol “no está en las playas, por muy estupendas que sean, está en los pueblos en los que vivía la gente antes de que llegara el turismo.” Entre los pueblos más recomendados está Nerja, al extremo oriental de la costa, con su característico “alma de pueblo de pescadores, con sus casas blancas y calles empedradas” y el famoso Balcón de Europa, un mirador con vistas impresionantes. Además, Nerja cuenta con las conocidas Cuevas de Nerja, descritas como “una preciosa catedral subterránea llena de estalactitas y estalagmitas.”

Cerca de Nerja, Frigiliana es otro destino imprescindible: “un pueblecito maravilloso, una joya, con su aire morisco, calles adoquinadas, fachadas encaladas, todo rebosante de flores, de buganvillas y geranios.” También Torrox y Vélez-Málaga, que combina “patrimonio monumental, la fortaleza árabe, conventos e iglesias barrocas, y un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico.”

En la zona oeste, hacia Cádiz, destacan destinos turísticos como Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola y Marbella, que en otoño “invitan a conocer la parte antigua de las ciudades, y a visitar algunas cosas súper interesantes que esconden.” Por ejemplo, Benalmádena posee “un casco antiguo en lo alto de una colina, que es un laberinto de calles estrechas y plazas con sabor andaluz,” y Mijas, con “sus casas blancas, sus plazas llenas de flores, sus ermitas, los burros-taxi y museos curiosos.” Marbella, símbolo de la Costa del Sol, tiene “un casco antiguo espectacular” con un ambiente morisco de calles floridas, mientras Estepona ha convertido su casco histórico en “un auténtico jardín urbano” con murales artísticos y su conocido Orquidario, único en España.

El interior de Málaga: naturaleza, historia y tradiciones
Además de la costa, Enrique Domínguez Uceta recomienda descubrir el interior de la provincia, donde el paisaje y la cultura permanecen intactos. “Aparece un mundo de calma y tradiciones bajo el cálido sol del otoño que tenemos por delante,” con pueblos blancos, castillos y una vida popular que ha cambiado poco. Entre las mejores zonas interiores están la Axarquía, el valle del Guadalhorce y la Sierra de Ronda. En el Guadalhorce destaca la ruta del agua y el Caminito del Rey, “una senda colgada a media altura en una de sus paredes verticales que alcanzan 180 metros de altura,” accesible desde Ardales.

Finalmente, Ronda, con su impresionante paisaje urbano partido por el Tajo del río Guadalevín y su famoso Puente Nuevo, es un destino emblemático que “encarna como ningún otro lugar andaluz los tópicos de la España romántica, los bandoleros y los toreros, lo árabe y lo cristiano.” En otoño, hay menos gente y se puede disfrutar del “cogollo más íntimo y encantador de la ciudad: la Ronda vieja,” con paseos evocadores y excursiones llenas de sorpresas.
Escucha el reportaje completo de Enrique Domínguez Uceta en Gente Viajera, el programa de viajes de Onda Cero que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00h, presentado por Carles Lamelo.
