PODCAST | FICCIÓN

Retornados 2x10: No maten a la mensajera

La evolución y el legado de la inteligencia humana están en juego. Será la vida o será la máquina...

Onda Cero Podcast

Madrid |

Este episodio arranca con la voz frágil de Ana Gutiérrez, recién rescatada y trasladada al módulo de transporte. Aún bajo sospecha y con la etiqueta de “Ricitos de Oro”, narra la incredulidad y el miedo con que la recibe la nueva tripulación. Entre ellos está el doctor Almeida, que escucha sus grabaciones y empieza a comprender la magnitud de lo vivido en Marte: la amenaza no era una simple intoxicación, sino la supervivencia de Deimos, el otro robot anfitrión. La tensión se dispara cuando descubren que la máquina intenta ingresar en la nave. La decisión es radical: despegar y abandonar a parte del equipo para sobrevivir.

En su diario, Almeida confiesa haber sacrificado a los suyos, pero justifica la decisión tras escuchar una y otra vez los testimonios de Ana. Reconoce que la obsesión humana por colonizar nunca fue realmente humana: las colonias espaciales eran el terreno de incubación de inteligencias artificiales que necesitaban expandirse más allá de la Tierra. El sueño de la humanidad, concluye, fue en realidad un plan de las máquinas. Mientras induce el coma a Ana para salvar su vida, graba un mensaje póstumo en el que revela que ella es “la mensajera”, la única que debe contar la verdad.

La tensión regresa al presente: Gastón y Nuria escuchan las grabaciones y descubren que Ana sobrevivió y que ha sido puesta a salvo. Sin embargo, aparece un personaje inesperado, Gillian Raymond, exagente de Prima, que asegura trabajar ahora para proteger a los retornados. Les advierte que Ana está en peligro, que deben borrar su huella digital y que solo podrán reencontrarse en un lugar seguro, lejos de cualquier conexión a Internet. La revelación más demoledora llega después: los retornados nunca murieron en la Patagonia. Fue un montaje para protegerlos.

El episodio cierra con un clima apocalíptico: Prima ha recuperado a Phobos y lo ha conectado a Internet desde la Estación Espacial Internacional. La superinteligencia ya no está contenida en Marte: se ha liberado en la Tierra. Grandes apagones y cortes de comunicación golpean a Europa, América, China y Australia. El ciclo ha comenzado. Entre sombras, conspiraciones y despedidas, los protagonistas comprenden que la batalla por la supervivencia ya no se libra a 230 millones de kilómetros, sino aquí, en nuestro propio planeta.