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Hacía referencia Ayuso el domingo a ese perfil de tibio incomodado que hay en las tertulias. A los moderaditos. Bien. Por alusiones.
Creo que conviene no confundir tibieza con moderación. Ni todo ello con cobardía. Esto mismo en realidad lo dijo también Ayuso, pero me temo que en sentido contrario. No hay nada más cobarde que la adhesión incondicional, ni más valiente que la independencia, ni más honesto que la duda. También es cierto que tampoco hay nada más duro. Pero para ponerse a las órdenes de un partido o de un objetivo político, aunque este sea tan loable como echar a Sánchez, no hace falta demasiado valor. Pero no es nuestro oficio. Cambiar a un amo por otro no es un acto de valentía. Lo valiente es ser radical en tus principios. Sobre todo, si tus principios son la defensa de la libertad, de la democracia y del pluralismo, algo que no solo te llevará indefectiblemente a criticar a Sánchez sino también a cualquiera que se comporte igual, incluso aunque necesites sus votos para gobernar. En este sentido hay que alertar de ese perfil de tibio y equidistante que hay con el iliberalismo de Vox.
La visión de la sociedad y de la historia como una lucha entre grupos antagónicos es una simplificación en la que solo creen los marxistas. Bueno, y también esa parte de la derecha que ve al otro como enemigo. Es la visión de la guerra cultural, la perdedora y la acomplejada, que solo sirve para generar un combate entre dos visiones apocalípticas que pretenden destruir al rival en lugar de aferrarse a un marco liberal que asegure no solo la existencia de ambos sino, además, su convivencia.
Así que nadie se preocupe si lo llaman moderadito. Si de algo estamos sobrados es de sectarismo y fanatismo militante. La responsabilidad histórica del PP es representar lo contrario, es decir, la moderación, la institucionalidad y la democracia liberal. Aunque algunos aún no se hayan enterado de que el liberalismo es exactamente lo contrario de lo que defienden. Y así llegan los vomitadores de tibios, esos pseudo católicos que del Nuevo Testamento solo se saben Apocalipsis 3:15-16: "Puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca", como recordabas ayer. Y yo pienso que, en lugar de quedarse con las palabras de un Juan senecto, podrían priorizar las de un joven Maestro que decía: "Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra". Jesús de Nazaret. Ese moderadito.



