Como ya ocurrió con la calima en 2022, un largo periodo de días nublados afecta al desarrollo de la planta. Además, con las lluvias prolongadas, ya están empezando a aparecer enfermedades fúngicas, como oidio, mildiu y botritis en muchos cultivos. La única esperanza de los agricultores es que en los próximos días vengan días de sol y viento, para secar el ambiente húmedo de los invernaderos.