TABACO

Veinte años de la Ley Antitabaco: cómo ha cambiado la España fumadora desde entonces

Repasamos en La Brújula cómo era la España de los fumadores antes de aprobación de una ley que cambió la vida en nuestro país.

R.G.

Madrid |

Si hiciéramos un viaje hasta el año 2005 y entráramos en un bar, una de las cosas que más nos llamaría la atención sería el olor a tabaco y el ver a la gente fumando mientras come o bebe dentro del local.

Entonces podías estar toda la semana sin fumar, que al llegar el fin de semana y salir con amigos te fumabas una o dos cajetillas de tabaco. "Fíjate en la diferencia de nuestro grado de protección de la salud, que hoy en España no se va a poder tomar un café de máquina con azúcar por ley, pero hace 20 años se lidiaba entre si se debía fumar o no", señala Marta García Bruno en La Brújula.

La Ley Antitabaco se aprobó en España en octubre de 2005, hace poco más de 20 años, y se hizo por unanimidad en el Congreso de los Diputados. En lo que no hubo tanta unanimidad fue en la forma de ponerla en práctica.

Se acabó el poder fumar en centros de trabajo, bares, restaurantes, universidades, discotecas... Se llegó hasta tal punto que en las administraciones públicas retiraron los ceniceros para evadir a los empleados a encenderse un cigarrillo, y aparecieron en España los debates entre fumadores y no fumadores, ya que a los primeros se les permitía descansar durante unos minutos para salir a fumar.

La hostelería, en pie de guerra

Esta ley supuso verdaderos quebraderos de cabeza para los hosteleros que, entonces, tuvieron que adaptar sus locales. En los bares pequeños tuvieron que elegir entre si permitían fumar o no, mientras que los locales de más de 100 metros tendrían que separar espacios y habilitarlos para fumadores.

"Fue un palo gordo que se le dio a la hostelería, se pensaba que la gente iba a dejar de ir a los bares (…) Parecía que iba a ser un desconcierto total (…) La clientela se quejaba muchísimo", recuerdan algunos hosteleros de aquellos meses.

Pero tras varios años de aplicación de la ley, el Gobierno observó cómo el porcentaje de población no solo no disminuía, sino que experimentó un ligero repunte. Fue entonces cuando se modificó la ley para que no se pudiera fumar en ningún espacio cerrado, pocos años después de que algunos hosteleros se hubieran gastado hasta 12.000 euros en acondicionar sus locales.

Con el paso de los años llegaron las estufas a las terrazas, aunque surgieron dudas como qué iba a pasar con el tabaco en espacios cerrados como el teatro.