La desaparición de María Matilde Muñoz Cazorla, conocida cariñosamente como Mati, una mujer española de 72 años, sigue sin resolverse desde que se le perdió el rastro el pasado 1 de julio en la isla de Lombok (Indonesia).
Originaria de Ferrol (Galicia) y residente en Mallorca, Mati era una viajera experta, acostumbrada a recorrer Asia y mantener contacto diario con familiares y amigas.
El último rastro
El último registro de ella se situó en el hotel Bumi Aditya, en la zona costera de Senggigi, donde había pagado un alojamiento para largas estancias hasta el 20 de julio. Sin embargo, dejó de comunicarse el 7 de julio. Un día antes, el 6 de julio, se envió un mensaje desde su móvil diciendo que estaba en Laos, aunque la redacción del propio mensaje, plagada de faltas de ortografía, levantó sospechas. No parecían palabras de Mati.
El 13 de agosto, la investigación fue formalmente iniciada por la policía indonesia tras la intervención de la Embajada española en Yakarta, que pidió colaboración para esclarecer el caso. Hasta ese momento no se habían realizado interrogatorios clave. Solo se confirmó que Mati no había salido del país.
El 24 de agosto, trabajadores del hotel encontraron varias de sus pertenencias, como ropa, sandalias, libros o una mochila, en una zona de basuras del complejo. Sin embargo, su pasaporte, móvil y tarjetas bancarias continuaban desaparecidos.
Críticas a la investigación
Su familia y amigas critican con dureza la lentitud de la investigación, acusan al personal del hotel de mentir, y consideran que el caso podría tratarse de "un crimen de manual". Piden que se investigue a fondo, que se acceda a sus movimientos bancarios, se interrogue a los empleados y se geolocalice el móvil.
Hasta la fecha, no se ha informado de ningún avance concluyente. La figura de Mati, una viajera experimentada y comunicativa, sigue desvaneciéndose entre incógnitas, mientras su familia echa de menos cualquier pista que ayude a resolver este inquietante misterio.

