AMABILIDAD

Siete razones por las que las personas agradables tienen poco amigos, según la psicología

Gonzalo Ríos Díez

Madrid |

Siete razones por las que las personas agradables tienen poco amigos, según la psicología
Siete razones por las que las personas agradables tienen poco amigos, según la psicología | Pexels

Muchas veces la lógica nos dice que una persona agradable debe tener muchos amigos, alguien que te ayuda, que siempre tiene una sonrisa, es cómodo tener a alguien así a tu lado. Sin embargo, la psicología nos dice todo lo contrario.

La psicología dice que alguien bondadoso, puede, a la vez, crear barreras invisibles que les alejen de crear vínculos fuertes y duraderos.

Las razones por las que les cuesta tener relaciones duraderas

Una de las primeras razones es el problema que tienen este tipo de personas a la hora de poner límites y es que les cuesta mucho decir que no. Quieren ayudar a cualquier cosa que se les pida, pero esto puede desequilibrar las relaciones, porque lo que comienza como generosidad puede convertirse poco a poco en agotamiento. Los psicólogos aseguran que cuando la relación no se siente igualitaria, no se puede generar confianza.

En esta misma línea, las personas agradables intentan serlo siempre, por lo que tratan por todos los medios evitar el conflicto. Por este motivo se callan muchas cosas que les molestan y eso hace que una relación no sea real, ya que nunca podrán conocerle realmente si no saben lo que le disgusta. Esto degenera en un vínculo superficial con la otra persona.

Otra cosa negativa de la amabilidad es que suele atraer a las personalidades más egocéntricas, quienes solo quieren recibir, por eso suelen sentirse atraídas por las que les dan sin pedir nada a cambio. Este tipo de relaciones acaban convirtiéndose en un ciclo en el que los amables se pueden llegar a sentir más solos que antes.

También hay otras personas, que lejos de ser egocéntricas, confunden la amabilidad con debilidad, asumen que quien siempre es amable, también es ingenuo, pasivo o fácil de pasar por alto, por lo que no les interesa una entablar una amistad. Esto hace que los amables se queden solo como conocidos, no como verdaderos amigos.

Una de las principales características de una persona amable, y que merma tanto a ella como a sus relaciones, es la de sobreponer los deseos de los demás a la vez que minimizan los suyos. Esto implica que no piden ayuda por no ser una carga, pero realmente las relaciones se basan en eso, en el apoyo mutuo. Por tanto, si alguien amable nunca se muestra vulnerable, le está negando a los demás la oportunidad de ayudar.

Al ser una persona que se entrega con todo a todos, suelen ser personas con poco tiempo libre, lo que deja poca energía emocional para cultivar las amistades profundas y personales que más importan. La constancia es clave y aunque se conozca a muchas personas, muy pocas serán verdaderos amigos.

Todas estas características radican en una sola, y es la que más dificulta tener relaciones sociales de calidad, y es que las personas amables rara vez se muestran como son realmente. Al ocultar sus gustos, sus necesidades y las cosas que les molestan, están creando una máscara, un personaje al que su círculo social quiere, pero no son ellos, por lo que nunca surgirá una amistad real.

Entonces, ¿qué hay que hacer?

Si eres una persona amable, lo primero, enhorabuena, no hay tanta gente así y eso vale mucho, pero por tu salud mental debes empezar a poner límites, eso no significa ser una mala persona de un día para otro. Empieza por poner algunos límites y comienza a decir "no" de vez en cuando, si alguien no te lo echa en cara, significa que esa amistad es de verdad.

Puedes decir que algo te molesta, siempre que sea con respeto, la otra persona lo entenderá, eso hará que te sientas mejor y la relación evolucionará. Igual que no tienes por qué ocultar tus problemas, si tienes una buena amistad, o quieres que se convierta en eso, ábrete, expón tus puntos débiles y deja que la otra persona haga lo mismo, así sabréis ayudaros.