Eva García Sáenz de Urturi aúna con maestría su talento dentro de thriller, junto con un cuidada documentación histórica, sin perder de vista la emoción, el ritmo y el suspense
¿Y si la mayor amenaza para los longevos son ellos mismos?
Cinco cadáveres, junto a cinco conchas de cauri -la primera moneda del mundo señala la autora-, aparecen calcinados tras una brutal explosión en la clínica de Nueva York donde han operado a Nagorno para tratar de salvar su vida. Temiendo que los cuerpos pertenezcan a la Vieja Familia, en venganza por el asesinato de Madre, la sanguinaria matriarca de los Hijos de Adán, Gunnarr decide huir con Adriana para evitar ser ellos los siguientes. Las conchas de cauri, explica Eva García Sáenz de Urturi, tienen un valor simbólico en la novela y es que cada vez que asesinan a algún descendiente de Lür, dejan como huella del crimen una concha de cauri".
Con este argumento los lectores ya pueden disfrutar de esta tercera entrega que cierra la Saga de los Longevos. Una saga para la que la autora ha empleado dieciséis años de trabajo y numerosos viajes para documentarse. "Estuve en Noruega visitando como vivían los vikingos hace mil años -explica-, estuve también en el sur de Irlanda viendo donde desarrollo la batalla de Kinsale o en Nueva York visitando el museo que aparece en esta novela. o en el Museo de los Padres Peregrinos en Massachusetts"."Visité también Londres donde se desarrolla la primera parte, además en Halloween. Y por supuesto en Cantabria, cada verano desde que empecé con la novela en 2009 lo pasaba en Cantabria, alojada además en una casa de indianos en Puenteviesgo para inspirarme para el Museo de Arqueología de Cantabria que era una casa de indianos". "Es decir, me metía plenamente y todos los años hacía la visita a la Cueva de Montecastillo, porque para mi era donde empezó todo".
Qué implica cerrar la Saga
"He decir que nunca han sido eternos, sino longevos. No pueden envejecer pero sí que mueren; de hecho mueren a pares casi siempre. Mueren mucho". "¿Qué ha supuesto? Pues ha sido un cierre de un ciclo profesional para mi, que empezó en 2009 y termina ahora en 2025" "Era un cierre que les debía a los lectores y ha siso su insistencia realmente la que ha hecho que volvamos a publicar la primera y segunda parte y que publiquemos ahora ese cierre que es lo último que escribiré de Longevos", asegura la autora. "
"Para mi ha sido un cierre muy satisfactorio, porque he dado a cada personaje lo que pienso que merecía, en el buen sentido y en el mal sentido de la palabra. Yo, como autora, narrativamente he quedado muy orgullosa. Para mi ha sido muy satisfactorio y ahora averiguaré si para toda esa gente que llevaba doce años esperando, es satisfactorio también".
Lo que esta trilogía me ha hecho descubrir de mi
"Como escritora he descubierto a mis tropos, mis propios tropos literarios. Es decir, escriba thriller, escriba histórica o escriba de longevos, sé a lo que me voy a qué tipo de historias me voy". "Después de diez novelas -afirma la escritora- vas descubriendo tus propios patrones, qué tipo de historias son de las que quiero hablar". "Al final -añade- el género es un envoltorio, tienen una serie de requisitos que tu tienes que cumplir como escritora. Pero la historia que va ahí, la que explica los asesinatos, la que explica la batalla, la que explica esa premisa, eso es lo importante, lo que quieres al final contar. Y eso es lo que he descubierto".
Abosulamente en contra del perdón
"Estoy absolutamente en contra del perdón -afirma Eva García Sáenz de Urturi- creo que es un invento de las religiones para mantener a las víctimas y perpetuar los abusos y los maltratos. Super en contra", dice categórica la autora.
Planes literarios
"Pues ahora mismo estoy leyendo de todo. Novela histórica y thriller. Y estaba leyendo ahora Las hijas horribles, que os la recomiendo muchísimo. A cuatro patas, también. Estoy leyendo novela alternativa por salirme un poco de los géneros, por ser un poco lectora omnívora y ver qué está pasando en el mundo editorial, que hay cosas superinteresantes ahora mimo", señala Eva García Sáenz de Urturi.

