Jornada atareada para sus majestades los Reyes Magos de Oriente. Melchor, Gaspar y Baltasar han recorrido la geografía española en camello, avión, ala delta y barco para llegar fieles a su cita con los más pequeños, un encuentro que ni siquiera el azote del frío ha frustrado.
El tiempo gélido, con nieve en buena parte del país y temperaturas bajo cero en la tarde ha hecho que algunas cabalgatas se adelanten o reprogramen a lugares cerrados. Ciudades de Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Cantabria o Asturias han reorientado sus actividades.
Los principales municipios del Poniente almeriense, El Ejido, Roquetas de Mar y Adra, han suspendido sus cabalgatas previstas para la tarde y han activado 'planes B' para recibir a los Reyes Magos en recintos cerrados y auditorios, al igual que ha sucedido en Lorca (Murcia), donde se ha optado por una "cabalgata estática".
En Melilla no ha habido desfile porque una tormenta con lluvia intensa, truenos y relámpagos ha recibido a sus majestades pocos minutos después de su llegada a la ciudad autónoma, pero aun así han podido saludar a quienes esperaban con ansia su visita.
A algunas localidades de la Comunitat Valenciana llegarán mañana, 6 de enero, una vez hayan completado su gran reparto de regalos, porque la meteorología se lo ha puesto demasiado difícil. Las cabalgatas se han pospuesto al martes en Xàtiva, Alzira, Torrent, Gandia, Cullera, en la provincia de Valencia, y Calpe, Orihuela y Torrevieja en la de Alicante.
Melchor, Gaspar y Baltasar, muy ingeniosos ellos, han utilizado este lunes por múltiples formas de transporte para llegar puntuales a sus citas.
A León se han trasladado en tren; a Santiago, en avión; a Alarilla (Guadalajara), en ala delta; a Ceuta han llegado en helicóptero; a Palma, Barcelona, Castellón y Valencia, en barco; también han tenido tiempo de esquiar en Sierra Nevada y los camellos han sido los encargados de llevarlos a Pamplona.
Allí, Melchor ha confesado su secreto: "velocidad de crucero de camello" para cubrir todo el mapa y saludar a los más pequeños antes de ponerse a repartir los regalos durante la madrugada.
En Barcelona, el mismo rey ha pedido a niñas y niños que no pierdan nunca la ilusión por hacer del mundo un lugar mejor, porque es el primer paso para que hacerlo posible y les ha confesado que ellos también "hacen magia cuando dicen palabras bonitas o hacen gestos bonitos".
Muchísimo frío se ha pasado en Madrid, donde se celebra uno de los desfiles más esperados, este año con un marcado carácter literario. Lejos del imaginario clásico, Melchor, Gaspar y Baltasar han aparecido sobre estructuras que han recordado a máquinas alquímicas, engranajes imposibles y ojos gigantes iluminados, como artefactos sacados de un cuento, y acompañados de personajes como Don Quijote o el capitán Nemo.
Un gran susto se ha vivido en Cádiz, donde un conductor ebrio ha irrumpido en el recorrido de la cabalgata, aunque por fortuna no ha habido que lamentar heridos y el hombre ya ha sido detenido.
En Logroño, los magos de Oriente han querido agradecer a progenitores y abuelos "todo el esfuerzo que hacen para cuidar" y han adelantado que los pequeños se han portado muy bien este año.
Un año más, sus majestades han recorrido La Alhambra granadina, acompañados de la marchadora María Pérez en el papel de Estrella de la Ilusión, y han subido a la Torre de Armas para vislumbrar la ruta que trazarán esta noche para llevar regalos a cada casa.
La agenda que tenían en la provincia de Sevilla era muy apretada, por eso han contado con alguna colaboración especial. Como la del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que se ha tintado la piel para hacer de Baltasar, o la del vecino camerunés de Josue Eric Calvin Amang, que también ha hecho de este rey en Marchena. En Guillena ha habido tres reinas magas.
En Zaragoza, sus majestades han recordado que hay que portarse bien todo el año y han pedido, con una sonrisa cómplice, que no olviden dejar algo de comida y agua en casa para la larga noche que les espera.
Cuando termine la última cabalgata, Melchor, Gaspar y Baltasar se tomarán un pequeño descanso antes de emprender su última gran tarea, la que niñas y niños llevan esperando desde hace un año: repartir de madrugada sus regalos. Seguro que la meteorología respeta tan noble reto.

