INCENDIOS

Qué son los intereses cinegéticos que están detrás de algunos incendios forestales

Las estadísticas apunta a un dato abrumador, el 95% de los incendios forestales en España tienen una acción humana, ya sea por imprudencia o de forma deliberada.

Samuel de la Fuente

Madrid |

Qué son los intereses cinegéticos que están detrás de algunos incendios forestales
Qué son los intereses cinegéticos que están detrás de algunos incendios forestales | Europa Press

España atraviesa una de sus peores temporadas de incendios en décadas. En solo cuatro días, el fuego ha devorado cerca de 200.000 hectáreas y ha elevado a 344.417 el total de superficie arrasada en 2025, de acuerdo con los registros del sistema europeo Copernicus. Galicia, Castilla y León y Extremadura son las comunidades más golpeadas, con miles de vecinos evacuados.

La magnitud de la tragedia es tal que, según los últimos datos de EFFIS, este año ya se han superado las 306.555 hectáreas quemadas en 2022, que hasta ahora ostentaban el récord histórico en la Unión Europea desde 2006. Una cifra que confirma la gravedad de la emergencia y la intensidad con la que el fuego está castigando el territorio.

El peso de la mano humana

La estadística apunta a un dato abrumador, el 95% de los incendios forestales en España tienen detrás una acción humana, ya sea por imprudencia o de forma deliberada. Y aunque en muchos casos no se llega a conocer la motivación, existen patrones que se repiten. Entre ellos, los conocidos como intereses cinegéticos.

¿Qué se esconde tras los intereses cinegéticos?

El término hace referencia a los beneficios o motivaciones ligadas a la actividad de la caza. En la práctica, estos incendios suelen originarse con la intención de regenerar pastos, concentrar especies o despejar matorrales que dificultan la visibilidad de los cazadores. Aunque quienes prenden la chispa no busquen necesariamente un gran incendio, lo habitual es que el fuego se descontrole y provoque catástrofes de gran escala.

En buena parte de las zonas rurales, la caza representa una fuente de ingresos importante, lo que explica que detrás de muchos incendios intencionados se escondan estos intereses. Sin embargo, el coste medioambiental y humano es altísimo: bosques arrasados, ecosistemas devastados y familias que pierden sus hogares de un día para otro.

El mapa de las motivaciones

Los estudios históricos revelan que entre 1968 y 2017 las quemas agrícolas encabezaron el listado de incendios intencionados, con más de 51.000 casos. A continuación se sitúan las vinculadas a la ganadería, seguidas de los fuegos provocados por enfermos mentales, los generados para favorecer la caza y, en menor medida, los derivados de venganzas personales.