Ciencia

Qué le ocurre al cerebro cuando escuchas música que ya conoces

Cuando escuchas música que ya conoces, tu cerebro activa una red compleja de regiones asociadas a la memoria, las emociones y la recompensa.

Alicia Bernal

Madrid |

Escuchar música
Escuchar música | Pexels

La relación entre la música y el cerebro es profunda, compleja y fascinante: escuchar o hacer música activa casi todas las regiones cerebrales. No solo nos produce placer, sino que también está relacionada con emociones, memoria, lenguaje, movimiento y hasta con el desarrollo cerebral.

Pero cuando escuchamos música conocida, tu cerebro activa una red compleja de regiones asociadas a la memoria, las emociones y la recompensa:

  • Núcleo accumbens: esta zona hace referencia al sistema de recompensa. Se encarga de procesar placer, motivación y recompensa; además, libera dopamina. Se activa cuando esperamos una parte emocionante (como un estribillo) y cuando la música cumple nuestras expectativas.
  • Área tegmental ventral: es el centro de dopamina del cerebro, conectado con el núcleo accumbens. Se activa al anticipar recompensas, como cambios armónicos o crescendos.
  • Corteza prefrontal: esta zona cerebral maneja pensamientos complejos, planificación, memoria de trabajo y regulación emocional. Y en el caso de la música, la corteza prefrontal nos ayuda a reconocer estructuras musicales, letras o recordar cuándo y dónde escuchamos una canción. También, participa en dar significado emocional y personal a la música (por qué cierta canción nos conmueve).

Estas áreas, junto con otras como la amígdala (emoción) o el hipocampo (memoria), hacen que la música sea una experiencia cerebral completa.

Activación del "circuito de familiaridad"

El cerebro es un órgano que prefiere estímulos predecibles, ya que consumen menos energía. En este “circuito de familiaridad” entran en juego la corteza prefrontal medial y lóbulo temporal, donde se reconoce la melodía como algo conocido, generando una sensación de familiaridad placentera.

Además, el hipocampo recupera recuerdos asociados a esa canción (momentos, personas o lugares). Un estudio de 2009 demostró que el hipocampo se activa incluso en los primeros compases de una canción conocida. Es por eso que una canción puede transportarte a un momento específico de tu vida casi instantáneamente. Por ejemplo, una canción de tu adolescencia puede reactivar emociones pasadas con gran intensidad.

Escuchar música que ya conoces refuerza tu sentido de identidad. Es una forma de reconectar contigo mismo, con tu historia, tus gustos y tus emociones más profundas.

La liberación de dopamina

La dopamina es un neurotransmisor, es decir, una sustancia química que las neuronas usan para comunicarse entre sí. Desempeña un papel fundamental en varias funciones del cerebro, especialmente en las relacionadas con el sistema de recompensa y placer, movimiento, aprendizaje y memoria, atención y concentración y el estado de ánimo.

Tanto el núcleo accumbens, como el área tegmental ventral liberan dopamina, especialmente en el "clímax emocional" de la canción.

Sincronización neuronal y "efecto contagio rítmico"

¿No te ha pasado que empiezas a escuchar una canción y te adelantas en el inicio de la letra de la canción? Los ganglios basales y corteza motora son los que se encargan de anticipar el ritmo, e incluso pueden provocar movimientos involuntarios, como tamborilear los dedos, balanceo.

Reducción del estrés

Según un estudio de la revista científica PLoS ONE, las canciones familiares reducen hormonas del estrés, es decir, se produce una disminución de cortisol. Además, la corteza prefrontal ventromedial, regula las emociones negativas cuando la música es reconfortante.

Como curiosidad, escuchar música conocida antes de dormir puede mejorar la calidad del sueño al ralentizar las ondas cerebrales, según exponía este estudio de 2020.