A lo largo de nuestra vida pueden ser que aparezcan distintas personas con las que se creen vínculos de amistad. Estas amistades pueden ser de diferentes tipos, dependiendo del tipo de relación o la durabilidad del vínculo de amistad. Aristóteles, en su obra Ética a Nicómaco, estableció que existían tres tipos de amistad:
- La amistad de utilidad (la cual se sustenta por el beneficio mutuo).
- La amistad basada en el placer (basada en el disfrute y la diversión compartida).
- La amistad basada en la virtud (basada en el apoyo y el respeto mutuo).
Varios estudios publicados en la New Scientist, una revista de divulgación científica y tecnológica, indican que las amistades profundas tienen un efecto directo en la salud mental y emocional.
Las amistades duraderas requieren de distintos factores para mantenerse con calidad en el tiempo.
Comunicación y escucha honesta
La comunicación es esencial en las relaciones humanas, para construir vínculos estables. Una de las bases de las relaciones duraderas de amistad, es que ambas personas puedan expresarse libremente, de forma honesta y sin miedo a ser juzgadas por el otro. Es esencial tener ese espacio de escucha honesta y sin juicios para poder mantener relaciones a lo largo del tiempo.
La comunicación y el contacto con las amistades puede variar dependiendo de las distintas etapas de la vida, pero para poder mantener amistades duraderas, es importante estar en contacto y estar presentes. No es necesario un contacto continúo, pero sí alguna visita, acción o mensaje, para que la otra persona sepa que estás ahí para lo que necesite. Estas pequeñas acciones comunicativas fortalecen el vínculo de amistad.
Uno de los estudios publicados en la New Scientist, por Jeffrey Hall, indica que la confianza y la capacidad de poder compartir con el otro sin miedo, son fundamentales para crear y mantener una amistad sólida.
La reciprocidad
La reciprocidad emocional es uno de los factores indispensables para que una relación de amistad duré en el tiempo. Los vínculos de amistad donde existe un equilibrio entre lo que se da y se recibe, suelen ser duraderos. Este equilibrio lleva a una relación de confianza y apoyo mutuo, que otorga la seguridad de que, si en algún momento necesitas a la otra persona, puedes contar con ella.
Gestión saludable del conflicto
En todas las relaciones humanas, sobre todo si perduran en el tiempo, acostumbran a aparecer conflictos o desencuentros, por la presencia de variedad de opiniones o distintos puntos de vista. Desde la psicología relacional se indica que si los momentos de conflicto se abordan de manera empática y sin atacar al otro, son momentos de crecimiento conjunto, donde se fortalece la confianza en la otra persona.
Las amistades duraderas suelen haber pasado por distintos conflictos, pero siempre han tenido la capacidad de resolverlos, sin romper el vínculo. Es importante, la empatía y la tolerancia hacia el otro, así como también el saber pedir perdón.
Apoyo emocional
Uno de los factores más importantes en la durabilidad de una amistad, es la presencia emocional en los momentos importantes de la vida de la persona. Sea generando alegría, en los momentos buenos o dando consuelo en los momentos más difíciles. Estar presente en los momentos más importantes de la vida de la otra persona, crea un vínculo de seguridad y confianza que perdura en el tiempo.
Crecimiento compartido
Encontrar espacios para poder compartir el crecimiento o los cambios que se están produciendo en la vida del otro, es crucial para mantener un vínculo íntimo y duradero. Los recuerdos compartidos o las bromas, forman un sentimiento de pertenencia, que fortalece el vínculo de amistad duradera.
Existen distintos estudios presentados en la New Scientist, que analizan cómo se construyen las amistades más significativas. Estos estudios verifican que el tiempo y la frecuencia de las interacciones, en las relaciones de amistad, son decisivos para la construcción del vínculo y la durabilidad de este.
Las amistades se tienen que cuidar para que lleguen a ser duraderas. Cuidar empieza por escuchar al amigo/a sin prejuicios y dando soporte en lo que necesite. Además de acompañarlo en los momentos difíciles, pero también en los de celebración.

