Algunas personas experimentan los síntomas de una borrachera sin haber probado una gota de alcohol. Esto es posible por el síndrome de la autofermentación o, también llamado, síndrome de la autocervecería. Tal y como ha explicado Silvia Casasola en el programa La rosa de los vientos, hay personas que tienen en su aparato digestivo "unas bacterias que funcionan como una fábrica de cerveza".
Según un estudio publicado en la revista Nature Microbiology, las personas que padecen este síndrome pueden producir elevadas tasas de alcohol, hasta el punto de sufrir episodios de intoxicación etílica, pero sin haber consumido alcohol. Las bacterias o microbios, "como si fueran duendecillos", ha comparado Casasola, transforman los carbohidratos de la dieta en alcohol.
Síntomas y tratamiento
La investigación ha sido realizada a partir de muestras de microbiota de las heces de pacientes que sufren este síndrome, ya que a diferencia de lo que se pueda pensar, el origen no está en el hígado ni en el cerebro, sino en el intestino. Los resultados han descubierto que las dos bacterias responsables de los efectos de este síndrome fermentan "azúcares y generan grandes cantidades de alcohol".
Las personas que lo sufren alegan que les produce un grave estigma social, con su familia, en el trabajo... Entre los síntomas más comunes, los pacientes describen mareos, dificultad para hablar, inestabilidad al caminar, somnolencia e, incluso, aliento alcohólico.
Puede llegar a producir fatiga, problemas de memoria, cambios de ánimo, ansiedad o cefalea. Además, puede provocar problemas a la hora de conducir, afectando a la visión o los reflejos, igual que cuando se conduce bajo los efectos del alcohol.
Si bien, se puede tratar. Además de los medicamentos como antimicóticos -que combaten las levaduras y hongos causantes de la fermentación-, pueden realizarse dos tipos de tratamientos, según los investigadores: bloquear las enzimas responsables de fabricar alcohol o un trasplante de heces para resetear la microbiota.
Esto dice la ley sobre el síndrome de la autofermentación
A día de hoy, teniendo en cuenta las implicaciones que este síndrome tiene a efectos legales -dar positivo en un test de alcohol-, la legislación no dice nada al respecto. En el caso de España, las leyes de tráfico sancionan a los conductores cuando superan el límite permitido, independientemente de si el alcohol es ingerido o producido por el propio cuerpo.
Aun así, hay algún caso aislado en los que un conductor ha sido absuelto o se le ha retirado una multa al demostrar, gracias a informes médicos o pruebas que padece dicho síndrome-. Como un conductor belga que hasta en tres ocasiones aisladas dio positivo en la prueba. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los recursos no suelen prosperar al considerarse un síndrome extremadamente raro.
Para determinar que una persona sufre este síndrome, debe seguir un seguimiento prolongado por su médico y someterse a pruebas concretas. Cabe destacar que tener este síndrome no exime a una persona de no ser juzgada. Justificar un delito con este síndrome puede interpretarse como un intento de eludir la responsabilidad.
