La elección del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como nuevo Papa, bajo el nombre de León XIV, ha sido recibida con expectación máxima. Sin embargo, su llegada al pontificado también ha reactivado algunas polémicas surgidas durante su etapa como obispo en Perú, donde fue responsable de la diócesis de Chiclayo entre 2014 y 2023.
Durante ese periodo, organizaciones civiles lo señalaron por un supuesto encubrimiento de casos de abusos sexuales cometidos por dos sacerdotes bajo su jurisdicción. Las acusaciones fueron firmemente negadas por la diócesis en su momento y desmentidas también por voces vinculadas a las investigaciones. El periodista peruano Pedro Salinas, que lideró una profunda indagación sobre el movimiento Sodalicio de Vida Cristiana, una organización religiosa peruana disuelta por el Papa Francisco, ha calificado las denuncias contra Prevost como "absolutamente falsas".
Salinas, conocido por su labor de denuncia en casos de abusos dentro de la Iglesia en Perú, aseguró que no hay pruebas ni indicios que vinculen a León XIV con encubrimientos. “No hay sustento documental, ni testimonios sólidos que apunten a él en esa dirección”, afirmó en medios locales.
Prevost fue designado prefecto del Dicasterio para los Obispos en 2023, un puesto clave en la estructura vaticana, y formó parte de la comisión para América Latina y otros seis dicasterios, lo que fue interpretado como una señal clara de la confianza del Papa Francisco en su figura.
Pese a la controversia, la elección de León XIV se enmarca en una línea de continuidad con el pontificado de Francisco: una Iglesia al servicio de los pobres, cercana a los migrantes, comprometida con la justicia social y la ecología, aunque firme en posturas doctrinales más tradicionales, como su rechazo a la ordenación de mujeres.
Con ascendencia española y nacionalidad peruana, además de la estadounidense, el nuevo Papa ha mostrado sensibilidad hacia América Latina, donde vivió y ejerció gran parte de su ministerio. La polémica en Perú, aunque revivida por su elección, parece no empañar la legitimidad de un Pontífice que llega con la misión de guiar a la Iglesia en tiempos de transformación y desafío.

