Tres exempleados que trabajaron para Julio Iglesias en su mansión de Punta Cana (República Dominicana) han denunciado al cantante por despido improcedente. Uno de los afectados explica que, después de 20 años al servicio de Julio Iglesias, este decidió despedirle durante la pandemia de Covid-19 sin cobrar ninguna indemnización ni recibir explicaciones.
Rogelio Villanueva comenzó a trabajar como albañil en la construcción de la villa en 1999. Tras esto, Julio Iglesias le ofreció seguir trabajando para él, por lo que continuó en la mansión como responsable de mantenimiento y pintura, aunque sus labores se excedían de su puesto laboral ya que, en numeradas ocasiones, trabajaba también como chófer del cantante. También Eleuterio, hermano de Rogelio, fue empleado de Iglesias durante nueve años, hasta que le echaron el mismo día que a su hermano. Los dos dominicanos aseguran que Iglesias y los encargados de la casa no quisieron reconocerles en la categoría en la que les correspondía para poder limitar sus derechos laborales.
Las declaraciones de los afectados, que han sido publicadas este martes por 'elDiario.es', relatan que "Julio Iglesias y su familia entendían que estábamos en la época de la colonización porque han llamado criados y domésticos a dos empleados que trabajan en su empresa como albañiles, como carpinteros, como pintores o como chóferes". Ambos aseguran que fueron despedidos sin explicaciones y no recibieron ninguna indemnización, lo que les llevó a recurrir a los tribunales.
Los juzgados de trabajo de San Pedro de Macorís dictaminaron en junio de 2024 que el despido sí había sido injustificado. Por ello, condenaron a Julio Iglesias a pagar un total de 3.850.000 pesos dominicanos, lo que equivale a unos 53.000 euros. No obstante, el cantante recurrió ya que lo consideraba una cantidad "exorbitante". Ahora los dos hermanos esperan una nueva vista en febrero.
A las acusaciones de estos dos hermanos dominicanos se suma la del pintor y soldador Evenson Lindor, de origen haitiano, que trabajó en casa de Julio Iglesias entre 2019 y 2023. Lindor señala que, después de su despido, la empresa le propuso una liquidación muy por debajo de lo que le correspondía según sus cálculos, y que Iglesias le afirmó entonces que no tenía derecho a presentar ninguna reclamación. Además, mantiene que el cantante le habló en varias ocasiones de forma despectiva. El trabajador cuenta que entró a la casa cobrando 20.000 pesos, unos 350 euros al cambio.
Estas acusaciones se suman a las de dos exempleadas del cantante, que presentaron formalmente una denuncia ante la Audiencia Nacional por presuntas agresiones sexuales y abusos ocurridos en 2021 cuando trabajaban en las residencias de Iglesias en el Caribe. Las dos mujeres han descrito situaciones de acoso sexual, trato degradante y condiciones de trabajo abusivas, algo que Julio Iglesias ha negado rotundamente.

