COSTUMBRES

El New York Times revela las "viejas costumbres" de España para huir del calor: "La siesta no es casual"

Desde hace siglos, España ha aprendido a convivir con el calor extremo, y muchas de sus tradiciones más profundas son fruto de esa adaptación al clima.

Tomás Sanjuán

Madrid |

El New York Times revela las “viejas costumbres” de España para huir del calor: “La siesta no es casual”
El New York Times revela las “viejas costumbres” de España para huir del calor: “La siesta no es casual” | Pexels

España lleva siglos conviviendo con el calor extremo, y algunas de sus costumbres más arraigadas tienen su origen en esa adaptación climática. Así lo destaca un reportaje del New York Times desde Sevilla, donde las olas de calor del verano se han vuelto cada vez más intensas y mortíferas. El diario estadounidense subraya que, por ejemplo, la siesta, lejos de ser un capricho cultural, responde a la necesidad de reducir el ritmo y protegerse de las horas más sofocantes.

La vida cotidiana adaptada al calor

El artículo recoge escenas cotidianas en Sevilla, una de las ciudades más castigadas por el calor, donde los termómetros han superado este verano los 44 grados. Con calles cubiertas por toldos, persianas cerradas durante el día y viviendas de muros gruesos, la población ha aprendido a sobrevivir al "horno del sur de Europa". "La siesta no es casual", resume el reportaje, al señalar que incluso el modo de vida se ha ajustado al clima: horarios nocturnos, plazas llenas a medianoche y actividades desplazadas a las horas más frescas.

El New York Times también recoge soluciones históricas y tecnológicas. Desde los sistemas de refrigeración utilizados en los califatos musulmanes hace más de mil años, como los qanat, que enfriaban el aire al hacerlo pasar por agua subterránea, hasta iniciativas actuales como el hospital Virgen del Rocío, que mantiene salas y quirófanos frescos con un sistema de agua fría en tuberías. Aunque algunos de estos proyectos han quedado en suspenso o inactivos, reflejan una tradición de innovación frente al calor.

Impacto en la salud y en el trabajo

El impacto de las altas temperaturas, sin embargo, es dramático. Según el Instituto de Salud Carlos III, unas 1.300 personas mueren cada año en España a causa del calor. Enfermeras visitan a ancianos para prevenir golpes de calor y los agricultores adelantan sus horarios para evitar trabajar bajo el sol, y restaurantes o comercios modifican sus rutinas.

El reportaje también apunta al contraste entre locales y turistas. Mientras los sevillanos esperan a la noche para salir, los visitantes se empeñan en recorrer la ciudad bajo el sol abrasador.

Un modelo para Europa

Finalmente, el New York Times plantea que estas costumbres podrían convertirse en modelo para otros países europeos que comienzan a sufrir temperaturas extremas. Sevilla, con sus siestas, toldos y horarios nocturnos, aparece como un ejemplo de cómo el pasado puede ofrecer claves de supervivencia para un futuro marcado por el cambio climático.