asesinato

Una mujer mata a su marido en Barbate y se suicida tirándose desde la azotea

La mujer de 65 años se lanzó desde la azotea tras, presuntamente, herir a su pareja de 73 años.

ondacero.es

Madrid | 09.08.2021 16:34

Imagen de archivo de un Guardia Civil
Imagen de archivo de un Guardia Civil | Europa Press

Una mujer de 65 años acabó presuntamente con la vida de su marido, de 73 años, la noche del domingo en Barbate (Cádiz). Posteriormente se suicidó lanzándose desde lo alto de una azotea.

Tras herir a su marido gravemente, que además tenía una discapacidad y necesitaba una silla de ruedas y respirador manual, se suicidó. El hombre fue encontrado por los servicios de emergencias con vida, pero falleció en el Hospital Puertas del Mar de Cádiz, a donde fue trasladado debido a las heridas graves que presentaba en el cuerpo.

La Guardia Civil recibió un aviso sobre las 23.30 horas de la noche del domingo sobre el presunto suicidio de una mujer en Barbate. Según fuentes del instituto armado, la mujer había subido a la azotea de su edificio, en la avenida del Atlántico, y, tras cerrar con llave desde dentro, se había precipitado al vacío desde la azotea, falleciendo en el acto debido a la caída.

Los agentes comprobaron al llegar que el acceso a la terraza estaba cerrado, por lo que la mujer había cerrado la puerta antes de cometer su suicidio, y al bajar escucharon lamentos y gritos de auxilio que provenían de una vivienda del primer piso, y fue allí donde encontraron al marido, de 73 años, gravemente herido. Aunque no han precisado cómo fueron provocadas las lesiones que han ocasionado la muerte del hombre, fuentes de la Guardia Civil sí han detallado que el marido tenía una discapacidad y necesitaba de una silla de ruedas y de respirador manual.

El hombre fue rápidamente trasladado hasta el hospital de Puertas del Mar, en Cádiz pero falleció a las 3.20 de la madrugada de este lunes y sobre las 2.35 horas se ordenó el levantamiento del cadáver de la mujer, según fuentes de la Guardia Civil. Ambos fallecidos eran profesores jubilados y residentes de Barbate, y no constaban denuncias previas por violencia de género.