La primera de la mañana

Marta García Aller señala la consecuencia del accidente en Adamuz para "el símbolo" del AVE: "Una pérdida masiva de confianza"

La periodista de Más de uno ha destacado que mientras se desconocen las causas del accidente, las especulaciones y el malestar de los maquinistas aumentan la sensación de caos.

Marta García Aller

Madrid |

Marta García Aller en los estudios de Onda Cero.

Dos horas y pico de comparecencia, sin límite de preguntas, lo que es de agradecer, dedicó ayer el ministro Óscar Puente para explicar que todavía es pronto para saber qué pasó en la tragedia ferroviaria de Adamuz. Sí sabe, sin embargo, lo que no ha pasado: "No ha habido falta de inversión, un problema de obsolescencia ni falta de mantenimiento". Ya es casualidad que sin saber aún qué ha pasado los tres factores que descarte sean justo su responsabilidad.

De momento, las pesquisas del accidente apuntan a "mordiscos" en los sistemas de rodadura del Iryo accidentado pueden ser "una posibilidad innegable" de defectos en la vía. Pero, insiste, es pronto para saber qué ha pasado.

De lo que tenemos suficientes pruebas ya, sin embargo, es de lo que está provocando esta tragedia. Desconocemos sus causas, pero empezamos a ver sus consecuencias. Una pérdida masiva de confianza en el sistema ferroviario. Y eso también es responsabilidad del Ministerio.

A recuperar confianza no ayudan las especulaciones, es verdad, pero tampoco el malestar de los maquinistas, que llevan meses quejándose de la seguridad en las vías y anuncian huelga del 9 al 11 de febrero. Ni ayuda ir conociendo los límites de velocidad de las vías del AVE por filtraciones, igual que las llamadas entre el centro de control de Renfe y los trenes accidentados. Sumado eso a los descarrilamientos del martes en los trenes de cercanías de Cataluña que, aunque tuvieran que ver con el temporal, incrementan la sensación de caos.

Así que falta paciencia para dar tiempo a los peritos a investigar bien las causas del terrible accidente del domingo. Estamos a jueves. Y aún están llegando los féretros de las 43 víctimas adonde nunca llegaron. Qué tragedia.

Pero el AVE no es solo el AVE. Es un símbolo. El accidente de Adamuz, también. El domingo no solo descarriló un tren. Descarriló el emblema de la modernización de España. Los trenes de alta velocidad han sido desde los 90 un orgullo colectivo. Y los españoles tampoco tenemos tantos.

No solo están pendientes de conocer las causas del accidente, también sus consecuencias.

¿Moraleja?

Mientras se investigan la causa del accidente

el declive del AVE se hace evidente