El empresario José Elías ha vuelto a generar debate con uno de sus mensajes más polémicos a través de su cuenta de X. En un hilo que se viralizó rápidamente, puso en cuestión las bases del sistema educativo y defendió que sacar sobresalientes no siempre es sinónimo de éxito.
"Si mis hijos sacan más de un 7 en el colegio, me cabreo. Y no, no es ninguna broma. Para mí, una nota por encima del 7 es una señal de que han perdido el tiempo. Un tiempo valiosísimo que podrían haber dedicado a jugar, a relacionarse, a desarrollar el sentido común", escribió Elías.
El empresario argumenta que memorizar datos inútiles no garantiza aprendizaje real. "¿Te acuerdas de las partes de un volcán? Porque yo no. Pero lo que nunca se me olvidará es la cara que se me quedó al ver mi primera nómina. Aluciné cuando vi que casi el 50% de mi sueldo se había esfumado", añadía, remarcando la falta de formación financiera en los colegios.
El valor del juego en la infancia
Su reflexión conecta con una línea de investigación que llevan años defendiendo psicólogos y pedagogos, la importancia del juego en el desarrollo infantil. Un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio alerta de que los niños españoles juegan cada vez menos por culpa del uso excesivo de pantallas.
La investigación, en la que participaron casi 2.000 menores, concluye que el tiempo dedicado a dispositivos digitales desplaza actividades esenciales para el aprendizaje natural. Según la psicóloga Silvia Álava, este fenómeno puede tener ya "graves efectos en el neurodesarrollo del niño, porque deja de hacer cosas propias de su edad".
Aprender sin memorizar
Elías sostiene que el mundo real no premia la repetición de datos, sino la capacidad de resolver problemas. "El sistema educativo nos ha vendido que memorizar es aprender. Y nos pasamos años estudiando cosas inútiles", escribía en el mismo hilo. "Hoy en día, para memorizar datos ya están Google y ChatGPT. Lo que necesitamos son personas que sepan buscarse la vida".
En paralelo, la Universidad de Harvard también subraya que jugar no es una pérdida de tiempo, sino un proceso esencial para el cerebro infantil. Durante el juego, los niños desarrollan funciones ejecutivas, capacidad organizativa, atención, memoria, razonamiento lógico y habilidades emocionales.

