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Influencers y desinformación: el peligro de que la popularidad suplante al periodismo

El auge de los influencers como supuestos emisores de noticias ha disparado las alarmas sobre la veracidad del contenido que consumimos. Elena Herrero-Beaumont asegura que "esto es gravísimo" y que los influencers "deben asumir los deberes que implica comunicar".

Tomás Sanjuán

Madrid |

Los influencers: la gran amenaza en la lucha contra la desinformación
Los influencers: la gran amenaza en la lucha contra la desinformación | Pixabay

Los teléfonos móviles dominan cada vez más nuestro mundo, y prueba de ello es que, según un estudio, los españoles nos pasamos 4 horas y 10 minutos de media al día mirando nuestro teléfono. Cifra que los jóvenes suben a 6 horas y 43 minutos.

Entre los contenidos que proyectan cada día las pantallas de los teléfonos, se cuelan inevitablemente los influencers, que tal y como indica su nombre, son los líderes digitales que "influencian" a aquellos que aceptan contemplarles y recibir su mensaje. Ellos han ganado un protagonismo creciente como emisores de información, y eso conlleva una responsabilidad importante, porque ahí nace el peligro. La línea entre opinión, activismo, entretenimiento y noticia se ha difuminado, y con ello, los riesgos para la verdad.

La última edición del Informe Barómetro 2024, impulsado por UTECA, revela que un 89,2 % de los españoles considera la desinformación como un problema grave para la sociedad actual. Y el peligro está en que las redes sociales son el medio preferido de muchos jóvenes.

El problema no está en el emisor de los mensajes. Y los datos coinciden con el diagnóstico de Elena Herrero-Beaumont, directora de Ethosfera y colaboradora del Observatorio de Derechos Digitales:

Lo importante es el periodismo, entendido como un proceso diligente e independiente. La diferenciación entre medios tradicionales e influencers debería ser secundaria: el foco debe ponerse en qué factores han influido en esa noticia u opinión, y hasta qué punto son independientes y rigurosos

Difusión masiva de bulos

Aunque la televisión sigue siendo el canal más valorado por su credibilidad, ya que un 53,2 % la elige como la vía más fiable para recibir información veraz, los influencers cuentan con una capacidad de influencia directa que, sin controles adecuados, puede derivar en la difusión masiva de bulos. Herrero-Beaumont lo advierte con claridad:

Pueden convertirse en propagadores de desinformación y vulnerar el derecho fundamental a una información veraz de los ciudadanos. Esto es gravísimo. Se ha visto ya el daño que puede causar la manipulación: desde bulos de salud hasta teorías de la conspiración que terminan en violencia en las calles

Las consecuencias no son menores. De hecho, el informe revela que solo un 10,4 % de los ciudadanos cree que las redes sociales ofrecen información fiable, y más de la mitad adopta medidas para protegerse, como no reenviar mensajes no contrastados (56,7 %) o verificar en medios tradicionales (52,6 %).

¿Tienen los influencers deberes legales?

Ante la pregunta sobre si los influencers deberían tener algún tipo de responsabilidad legal, la respuesta de la experta es contundente:

La misma que los periodistas y los editores

Herrero-Beaumont defiende que los creadores de contenido deberían asumir también estándares de transparencia similares a los exigidos a los medios, como la declaración de propiedad, fuentes de financiación o políticas editoriales:

Un influencer es claramente un medio de difusión en el entorno digital actual. Si quiere gozar del derecho a comunicar, debe asumir los deberes que implica ese derecho, tal y como señala el artículo 20.1.d de la Constitución Española

La clave, según su visión, está en aplicar criterios de gobernanza informativa a todos los emisores con gran capacidad de impacto social, sin importar si se etiquetan como medios tradicionales o no:

Lo que exigimos a los medios es una buena gobernanza informativa. Todos esos estándares podrían ser perfectamente aplicables a un influencer

Mientras tanto, desde Ethosfera y el Observatorio de Derechos Digitales se trabaja en extender esta cultura de transparencia más allá del periodismo convencional. Una tarea urgente, cuando cada vez más ciudadanos reciben información a través de algoritmos y emisores sin formación ni control.

La libertad de expresión sigue siendo un derecho fundamental, pero, como recuerda ella, "todo derecho entraña una serie de deberes". Por ello, garantizar el derecho a una información veraz exige asumir responsabilidades, también para quienes acumulan millones de seguidores, sin las herramientas ni la ética del periodismo.