MÚSICA

Improvisar es vivir, este es el alma de las jam sessions

Análisis de las particularidades de los eventos de improvisación.

Victoria Huete

Madrid |

Una guitarra sin nombre. Un piano viejo. Un micro libre. Un grupo de desconocidos que no han ensayado nada… pero que, en cuanto suena la primera nota, se entienden sin hablar. Escuchamos de fondo 'Nunca quise' de Angela Huette, músico y participante en Jam Sessions. Esto es una jam session. Un espacio donde la música se crea en directo. Donde no hay guion, solo escucha, alma y conexión.

Cada semana, bares, centros culturales y salas alternativas se llenan de artistas dispuestos a improvisar. En las Jam Sessions no importa tu estilo: jazz, flamenco, soul, rock, hip hop, música latina, incluso poesía hablada. Todo cabe. Todo fluye. Más que un espectáculo, es una comunidad. Hay quien viene solo a escuchar, a dejarse llevar por el riesgo de lo que puede pasar. Porque en una jam session no hay red. No hay ensayo. No hay bis. Solo ese instante.

Pero detrás del caos aparente hay técnica, respeto, y muchas horas de práctica. Improvisar no es tocar lo que sea. Es estar presente, escuchar al otro, responder con tu instrumento, ceder el protagonismo, fluir. En Noticias Fin de Semana, con Pamela Morante, propietaria de Calvario Bar.

Para algunos, las Jam Sessions son el laboratorio donde nace la música libre. Para otros, una forma de terapia. Para todos, una experiencia que solo se vive una vez. Porque lo que se toca en una Jam… no se repite jamás.

Improvisar es también una forma de vivir. Sin certezas. Sin partitura. Con oído, alma y respeto. Esto es una jam session. Y, si te atreves, también puede ser tu sitio.