Los últimos titulares sobre un supuesto empeoramiento de José Luis Gil, actor conocido por interpretar a Juan Cuesta en "Aquí no hay quien viva" y posteriormente a Enrique Pastor en "La que se avecina", han hecho estallar a su hija.
En una entrevista emitida en Onda Cero en el programa Por Fin, Irene Gil ha querido poner fin a las especulaciones sobre el estado del popular actor, que lleva más de tres años alejado de los focos tras sufrir un ictus severo.
"No hay ninguna novedad"
"Cada vez que hay silencio surgen los rumores. No hay novedad, hay silencio por nuestra parte, porque no hay novedad. No hay nada que contar, no hay ningún empeoramiento, no está ingresado. Él está en casa, está tranquilo, de vez en cuando vienen amigos, le visitan y nada. Lo que pasa es que lo que le pasó a mi padre no es un catarro, es un ictus, un ictus muy fuerte", explicó.
Continuó diciendo que "no todos son iguales, y no todo el mundo se recupera igual, y no todas las circunstancias son iguales. Pero no hay empeoramiento, no hay crisis, no hay oficialización. Cuando haya algo que contar, yo lo contaré porque entiendo que la gente esté preocupada".
Falta de rigor informativo
"Básicamente que no entiendo el interés de sacar este tipo de noticias y tampoco entiendo en qué ayudan y qué aportan. Y que nadie nos ha contactado para preguntarnos, salvo vosotros ahora. Yo atiendo a todo el mundo. Si, por ejemplo, me ofrecen vente a televisión, pues no voy a ir, porque no lo hemos hecho nunca. Ahora, al redactor le informo, le cuento, le pongo al día y lo que haga falta, porque yo entiendo que mi padre es un actor muy querido y a la gente hay que atenderla", dijo.
En el programa dirigido por Jaime Cantizano, la hija del conocido actor español quiso actualizar y aclarar el estado real del actor y explicar por qué, desde hace años, es ella quien se dirige al público en su nombre.
"Pero es que realmente no hay nada que contar. Tuvo un infarto muy grave, le ha dejado secuelas, por eso en lugar de hablar él, hablo yo. Si por mi padre nunca ha hablado nadie, si no ha tenido ni representante", explicó sorprendida.
Un alarmismo sin explicación
Y lejos de los titulares alarmistas, Irene quiso dejar claro que la situación de su padre, dentro de su complejidad, es estable.
"Hace mucho que por suerte mi padre no está ingresado, tocaremos madera porque es verdad que de vez en cuando puede tener crisis epilépticas o recaídas, pero por suerte lleva un tiempo bastante tranquilo en casa. Mi madre está con él, mi hermana también, tiene una persona que les ayuda y cualquier persona que quiera ir a verlo ya sabe dónde está".
