El ministro de Transportes, Óscar Puente, en una de sus declaraciones tras el incidente de este fin de semana, llamado en un primer momento sabotaje y ahora "un robo o un hecho dañoso", aseguraba que "la seguridad plena en los 15.600 kilómetros de la red ferroviaria española no es posible ni razonable". En sus palabras, aunque la red, incluidos los 4.000 kilómetros de alta velocidad, está completamente vallada y vigilada tanto por seguridad privada como por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, "eso no garantiza que no se produzcan robos o actos vandálicos, como ocurre en todas las redes del mundo".
Puente ha reiterado que "siempre hay margen de mejora", pero ha insistido en que alcanzar una seguridad total "no es viable". Además, ha desvinculado lo ocurrido recientemente en la línea AVE Madrid-Sevilla de cualquier posible falta de inversión: "Lo que ha sucedido no tiene absolutamente nada que ver con una carencia de recursos. Ha sido un hecho delictivo puntual", ha afirmado.
Estas declaraciones han provocado cierto estupor entre miembros de las fuerzas de seguridad, que consideran "una irresponsabilidad" exponer públicamente las vulnerabilidades de una infraestructura crítica. Decir que no se puede garantizar la seguridad de toda la red ferroviaria es cruzar una línea muy delicada, tal y como señalan fuentes consultadas.
Revelar este tipo de limitaciones puede tener consecuencias directas sobre la seguridad ciudadana. El Catálogo de Infraestructuras Críticas del Estado no es público (elaborado por el CNPIC del Ministerio del Interior), y cortar deliberadamente una línea de Alta Velocidad como la que conecta Madrid y Sevilla afecta directamente a la operatividad del país.
Dos hipótesis
Puente ha explicado a los medios que, "aunque es verdad que el material sustraído tiene muy escaso valor, la lógica de los ladrones no es la nuestra, es decir, que lo que para nosotros es muy poco dinero, para ellos, puede ser dinero suficiente".
En este momento, las dos hipótesis están abiertas (robo o hecho dañoso), "sabemos que esas personas entraron ahí con un conocimiento muy detallado del territorio, sabían lo que hacían, sabían lo que se llevaban".
"Si hay un ánimo de lucro detrás de la intervención o es un ánimo exclusivamente dañoso, es algo que se tendrá que determinar", ha agregado.
En todo caso, esto no es un robo de un cable de una farola, quien lo hizo sabía perfectamente las consecuencias que iba a tener para los viajeros de la línea Madrid-Sevilla y, por tanto, "directa o indirectamente, este es un acto de sabotaje", ha resaltado.

