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"Una falta de mantenimiento de la vía": la conclusión a la que apunta el portavoz de los Ingenieros de Caminos

Javier Matiacci

Madrid |

La investigación sobre la tragedia ferroviaria registrada en Córdoba empieza a perfilar algunas conclusiones técnicas. En una entrevista en Por Fin, de Onda Cero, José Luis González, portavoz de la Asociación de Ingenieros de Caminos, ha señalado el estado de la infraestructura como uno de los elementos clave para entender lo ocurrido.

González descarta de entrada la idea de dos sucesos independientes. "No han ocurrido dos accidentes, ha ocurrido uno solo: el descarrilamiento del tren Iryo", explica. A partir de ahí, pone el foco en el análisis de la vía: "Para saber por qué ha pasado hay que conocer el estado de todas las infraestructuras: el balasto, las traviesas, el raíl y el material rodante".

Según el ingeniero, los indicios que se van conociendo apuntan a un problema previo en la vía. "Había un problema de inestabilidad en la infraestructura de vía, y eso producía las vibraciones que han notado los maquinistas y también los usuarios", señala. Una situación que, desde el punto de vista técnico, puede tener consecuencias graves: "Si la carga del tren no asienta bien, los raíles empiezan a funcionar en flexión y pueden acabar saltando o rompiendo".

Con los datos disponibles hasta ahora, González considera que la investigación va "por buen camino" y apunta ya a una primera conclusión: "La conclusión a la que estamos llegando ahora es que ha habido una falta de mantenimiento de la vía o un defecto en ese mantenimiento".

Más allá del estado de la infraestructura, el portavoz de los Ingenieros de Caminos subraya que el momento más grave se produce después del descarrilamiento inicial. "El accidente más grave es que de repente un Alvia se encuentra con un obstáculo tremendo y choca contra él", afirma, en referencia al impacto posterior que desencadena la tragedia.

En este punto, González insiste en la necesidad de aclarar qué ocurrió en el Centro de Control de Tráfico de Atocha y en las comunicaciones entre los trenes implicados. "Lo que no sabemos y es clave es el cronograma exacto de las comunicaciones, al segundo", explica. Un detalle que considera determinante para saber si se pudo evitar o al menos mitigar el impacto.

"Se nos ha dicho primero 20 segundos, luego nueve, pero la gran duda es si el sistema podía haber advertido a tiempo al Alvia", añade. Para el ingeniero, resulta especialmente llamativo que el centro de control no reaccionara antes: "Sorprende pensar que el Centro de Control de Atocha haya perdido un tren y no sepa dónde está".

González recuerda que los sistemas de control permiten un seguimiento continuo de los convoyes y que la desaparición de uno de ellos debería haber activado todas las alarmas. "Lo más sorprendente es que de repente desaparece el Alvia y eso debería haber producido una alarma tremenda", sostiene.

La clave insiste, está en reconstruir con precisión la secuencia de los hechos. "Con un cronograma al segundo de las comunicaciones del Iryo, del Alvia y del CTC, sabríamos realmente qué es lo que ha pasado", concluye.