PSICOLOGÍA

Si evitas estos siete comportamientos por la noche, eres una persona con mucho autocontrol

Adoptar comportamientos que dificultan el descanso nocturno, como el uso de pantallas, hará que el día sea más complejo de afrontar

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Aurora Molina

Madrid |

Persona en la cama sostiene una taza.
Persona en la cama sostiene una taza. | Freepik

Establecer una rutina antes de ir a dormir ayuda a descansar mejor y a afrontar el siguiente día con más energía. De lo contrario, adoptar comportamientos que dificultan el descanso nocturno, como el uso de pantallas, hará que el día sea más complejo de afrontar.

Según la psicología, las personas que evitan este tipo de comportamientos demuestran más autocontrol que otras.

1. Droomscrolling

A veces es difícil darse cuenta, pero el uso de pantallas hace que pasemos tiempo delante de ellas sin saber muy bien por qué. Este fenómeno consiste en navegar por las redes sociales o sitios web sin una razón concreta, consumiendo contenidos de forma compulsiva que favorecen la distracción.

En estos casos, la luz azul que desprende el dispositivo provoca una reducción de la melatonina (la sustancia que ayuda al descanso) y en consecuencia dificulta la conciliación del sueño.

Por tanto, los expertos aconsejan alejarse de las pantallas antes de ir a dormir y sustituir los dispositivos por otras actividades, como la lectura.

2. Atracones de reproducción automática

Otro de los factores que dificultan el descanso es el consumo descontrolado de episodios de esa serie que nos tiene enganchados. Y la reproducción automática de capítulos sin cesar no ayuda.

Según apunta la psicología, las personas que son capaces de parar esta adicción demuestran un mayor autocontrol de sí mismas. En cambio, no saber poner fin hace que la hora de ir a la cama se retrase y al día siguiente cuerpo y mente estén demasiado cansados.

El mejor consejo de los expertos para estos casos es establecer un horario para ir a descansar. No importa si el episodio ha terminado o no, hay que cumplir el horario.

3. Consumir azúcar

El consumo de azúcar a altas horas de la noche es otro de los factores que dificultan el descanso. Y la razón por la que el cuerpo pide algo dulce es sencilla: el cerebro quiere buscar energía rápida y lo más fácil de conseguir es ese dulce de chocolate que está en el armario de la cocina.

Pero no, la mejor opción es resistirse a estos antojos o combatirlos con otras opciones, como un bol de fruta, una infusión o una onza de chocolate negro.

4. Posponer la hora de acostarse

En algunas ocasiones, cuando el día se hace largo por alguna razón, como una jornada complicada en el trabajo, el cuerpo invita a recuperar ese tiempo "perdido" de alguna forma. La opción más fácil es retrasar la hora de ir a la cama porque creemos que merecemos ese tiempo.

Sin embargo, en vez de ser una especie de premio o beneficio, los expertos en psicología aseguran que se trata de todo lo contrario, puesto que al día siguiente estaremos mucho más cansados por la falta de horas de descanso.

5. Comprobar el correo del trabajo

Otra de las acciones a evitar es la comprobación de los correos electrónicos del trabajo antes de ir a la cama. El mero hecho de mirar la bandeja de entrada hace que el cerebro se active y se genere residuo atencional.

Es decir, el cerebro se mantiene ligado a asuntos que están sin terminar y que, por ende, dificultan el descanso nocturno. El resultado de este tipo de acciones no es otro que una mente que nunca es capaz de desconectar del todo.

6. Conflicto nocturno

Responder o enviar mensajes por la noche puede dar lugar a un conflicto antes de ir a la cama. No es una ciencia exacta, pero en ocasiones puede ocurrir.

La mejor forma de afrontar este tipo de situaciones es hacerle saber a la otra persona que, dado que se trata de un tema importante, es mejor hablarlo en un nuevo día después del desayuno. Una nueva perspectiva con la mente descansada ayudará a afrontar el conflicto de forma positiva.

7. Compras compulsivas

Para algunas personas, resistirse a comprar algo sin motivo aparente es una tarea compleja y las 'ofertas fash' nocturnas no ayudan a combatir este impulso.

Según los expertos, una de las formas más acertadas para no caer en la tentación es poner los artículos que interesan en una lista y comprobarla de nuevo en unos días para descubrir si realmente queremos o nos hace falta ese producto.