RENCOR

Esto es lo que sucede en tu cerebro cuando guardas rencor, según la ciencia

Los efectos de guardar rencor se pueden manifestar tanto en la salud mental como en la salud física.

Alejandro Hergon

Madrid | (Publicado 25.04.2025 12:55)

Esto es lo que sucede en tu cerebro cuando guardas rencor, según la ciencia
Esto es lo que sucede en tu cerebro cuando guardas rencor, según la ciencia | Pexels

Guardar rencor significa mantener sentimientos de ira, resentimiento o amargura durante un largo tiempo tras haber sido herido por alguien. A menudo surge tras un hecho concreto, aunque a veces basta con percibir una intención negativa, aunque esta no exista realmente. Además, suele ir acompañado de pensamientos recurrentes sobre la persona o el incidente.

Aunque no siempre lo reconozcamos, guardar rencor es una forma común de lidiar con el dolor emocional. Pero retener esa negatividad puede afectarnos profundamente, tanto emocional como física y socialmente. Aprender a dejar ir los rencores es esencial para el bienestar.

¿Por qué guardamos rencor?

Desde la infancia, las personas reaccionan a las ofensas con resentimiento, especialmente cuando sienten que el daño fue intencionado o desconsiderado. Quienes tienen baja autoestima, mal manejo emocional o un carácter impulsivo son más propensos a guardar rencor.

A veces, el rencor nace de pequeñas ofensas: no incluirte en un grupo, equivocarse con tu nombre, no notar tu nuevo corte de pelo. Otras veces, de situaciones más graves como mentiras, críticas hirientes o traiciones.

Además, es común que ambas partes involucradas mantengan resentimientos, lo que perpetúa el conflicto. Este patrón puede alimentarse de pensamientos automáticos negativos.

¿Es perjudicial guardar rencor?

Sí. Lejos de solucionar el problema, aferrarse al rencor prolonga el sufrimiento emocional. En lugar de sanar, se revive constantemente el dolor. Esto puede generar amargura, frustración, vacío e incluso desesperanza.

Los estudios indican que rumiar sobre eventos negativos hace que parezcan más recientes, intensificando el malestar. También se ha demostrado que el rencor puede ser más doloroso que el hecho que lo originó, especialmente si se exagera con el tiempo.

Efectos en la salud mental

Guardar rencor de forma crónica puede derivar en:

  • Ansiedad
  • Comportamiento agresivo
  • Depresión
  • Desregulación emocional
  • Trastornos del estado de ánimo
  • Pensamientos autolesivos o suicidas

Cuando dominan las emociones negativas, disminuye el bienestar general. Perdonar y aceptar, en cambio, favorece la estabilidad emocional y reduce el estrés.

Efectos en la salud física

El estrés continuo asociado al rencor puede afectar a:

  • El sistema cardiovascular
  • El sistema digestivo
  • El sueño
  • La inmunidad
  • La fertilidad

También se ha vinculado con dolores de cabeza, insomnio, problemas estomacales y enfermedades como el asma o cardíacas. Incluso puede perjudicar la toma de decisiones, la memoria y la percepción de la realidad.

Efectos en las relaciones sociales

El rencor puede deteriorar amistades, relaciones familiares y de pareja. Puede limitar el círculo social, generar desconfianza y proyectar una imagen negativa. Además, enseñar a los hijos a guardar rencor sin resolver conflictos puede fomentar patrones emocionales poco saludables.

Antes de cortar lazos con alguien, conviene analizar si estás sobrerreaccionando o si hay margen para la reconciliación. Las relaciones pueden fortalecerse a través del perdón y la empatía.

¿Hay algún beneficio en guardar rencor?

Aunque no es una estrategia recomendada a largo plazo, en ocasiones puede servir como una etapa inicial para reconocer que algo nos ha afectado. Si ese rencor lleva a una conversación necesaria o a reflexionar sobre límites saludables, puede tener un valor temporal.

¿Quiénes son más propensos a guardar rencor?

Las personas celosas, impulsivas, negativas o emocionalmente inestables suelen guardar más rencor. También influye la educación, el entorno y la personalidad. En cambio, quienes practican la empatía, el autocontrol y el ejercicio físico tienden a perdonar más fácilmente.

Trastornos como el TDAH también pueden favorecer una mayor reactividad emocional, lo que incrementa la tendencia al rencor.

¿Rencor o afrontamiento saludable?

La diferencia clave está en la evolución del sentimiento. La ira saludable se disipa con el tiempo o tras una resolución. El rencor, en cambio, se mantiene sin permitir el cierre emocional.

Un indicio útil es observar cómo te sientes tras recordar el incidente: si empeora tu estado emocional, es probable que estés alimentando un rencor más que afrontando la situación.

Cómo dejar ir el rencor

Si crees que estás reteniendo el resentimiento, considera hablar con un psicólogo o con alguien de confianza. Algunas estrategias útiles son:

Client Challenge
  • Aceptar lo ocurrido y tus emociones
  • Reflexionar sobre tu parte en el conflicto
  • Practicar la empatía
  • Expresar tus emociones de forma creativa o verbal
  • Hacer ejercicio o practicar técnicas de relajación (como la respiración consciente)
  • Escuchar la versión de la otra persona
  • Vivir el presente
  • Establecer límites saludables
  • Escribir sobre tus emociones

No se trata de reprimir lo que sientes ni de perdonar inmediatamente, sino de encontrar formas sanas de procesar el dolor y evitar quedarte estancado en él.