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Semana Mundial de la Alergia

Se duplica el número de alérgicos a alimentos en España

La Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex (AEPNAA) alerta sobre la situación y el impacto que supone la alergia a alimentos para la población, ya que limita sus actividades sociales.

ondacero.es | Madrid | 11/04/2013

Una niña en el comedor

Una niña en el comedor / Archivo

En España se ha duplicado el número de diagnósticos de alergias en poco más de una década, según diferentes estudios realizados por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), y, además de la frecuencia, también ha aumentado considerablemente la gravedad de los casos.

Conocemos estos datos en el marco de la Semana Mundial de la Alergia, una iniciativa promovida por la WAO (The World Allergy Organization). Según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), en España la alergia a alimentos tiene una prevalencia estimada del 3%, lo que se traduce en 1,3 millones de españoles afectados.  La alergia a alimentos, que se produce cuando una persona reacciona exageradamente al contacto, ingestión o inhalación de un alimento, puede provocar desde reacciones leves (erupciones, urticaria, picor, tos, asma, diarrea o vómitos) a reacciones graves o muy graves (desde dificultad respiratoria, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo, hasta shock anafiláctico con riesgo de muerte). Según EAACI,  precisamente el número de ingresos hospitalarios por causa de crisis anafilácticas, la más grave de las  reacciones posibles, se ha incrementado por siete en los últimos diez años.

Las cifras a nivel global, recogidas en el Libro Blanco de la WAO sobre la situación de las enfermedades alérgicas, señalan que de 220 a 520 millones de personas sufren de alergia alimentaria en todo el planeta, con una prevalencia mundial del 1-3% en los adultos y de entre el 6-8% de los niños, siendo su tratamiento, uno de los grandes desafíos que existen en la actualidad.

Respecto al tipo de alimentos implicados, si bien los datos varían según el grupo de edad, zona geográfica o hábitos alimenticios concretos, en los niños españoles son el huevo y la leche de vaca los alimentos más frecuentes, seguidos de los pescados (alergia más persistente y muy frecuente en adultos). Según el último estudio realizado sobre la población general española las frutas son el primer alimento causante de alergia en nuestro país, seguido de los frutos secos, los mariscos y los pescados.

Belén de la Hoz, alergóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y miembro del Comité Científico de AEPNAA, “nos encontramos ante un problema de salud muy frecuente. Es fundamental un correcto diagnóstico alergológico y, aunque ya se está desarrollado alguna solución terapéutica, aún se está muy lejos de encontrar una solución definitiva para todos los afectados, por lo que en la mayoría de las ocasiones, el paciente y su entorno se deben mantener alerta para la evitar los alimentos a los cuales son  alérgicos”. Por su parte, Pedro Ojeda, alergólogo, miembro del Comité Científico de AEPNAA y secretario de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica destaca que “estamos siendo testigos de un aumento de los casos más complejos en los que suceden alergias a varios grupos de alimentos en un mismo individuo, lo que complica notablemente la dieta y las relaciones sociales de estas personas”.

El día a día de un alérgico a alimentos

El impacto de la alergia alimentaria en los propios pacientes, en la familia y la sociedad es alarmante, ya que limita profundamente las actividades sociales, escolares y labores de quienes las padecen. Aspectos como la escolarización de un niño con una alergia grave (algo que obliga a muchos padres a buscar centros con enfermería para tener la seguridad de que alguien formado administre la medicación –adrenalina- con garantías)o aspectos meramente de ocio, como comer fuera de casa con un alérgico (en prácticamente ningún restaurante garantizan el contenido exacto de los platos, ni los riesgos de contaminación cruzada) son sólo algunos ejemplos de actividades cotidianas que se tornan verdaderamente complicadas para los afectados.