DRAGÓN AZUL

El "dragón azul" vuelve a las playas españolas tras más de tres siglos de ausencia: qué pasa si te pica

Con apenas entre dos y cuatro centímetros de longitud, este llamativo nudibranquio de tonos azulados y plateados puede pasar desapercibido a simple vista.

Samuel de la Fuente

Madrid |

El "dragón azul" vuelve a las playas españolas tras más de tres siglos de ausencia
El "dragón azul" vuelve a las playas españolas tras más de tres siglos de ausencia | Getty

La costa mediterránea española ha vuelto a recibir este verano a un visitante tan hermoso como peligroso, el Glaucus atlanticus, más conocido como "dragón azul". La aparición de varios ejemplares en zonas como Guardamar del Segura (Alicante) o Canet d’en Berenguer (Valencia) ha obligado a izar banderas rojas y cerrar temporalmente playas para proteger a los bañistas.

Con apenas entre dos y cuatro centímetros de longitud, este llamativo nudibranquio de tonos azulados y plateados puede pasar desapercibido a simple vista. Sin embargo, su peligrosidad reside en su dieta, se alimenta de medusas y, en especial, de la carabela portuguesa.

El animal acumula en sus apéndices el veneno de estas especies y lo potencia, de modo que una picadura del dragón azul puede provocar dolor intenso, mareos, vómitos o incluso reacciones graves en personas alérgicas o de mayor sensibilidad, como los niños pequeños.

De Ibiza en 1705 a su inesperado regreso

Las autoridades insisten en que no debe tocarse bajo ninguna circunstancia, ni siquiera con guantes, ya que el simple contacto libera las células urticantes. En caso de accidente, los servicios de emergencias recomiendan enjuagar la zona con agua salada, retirar restos con pinzas y aplicar compresas frías, evitando agua dulce o frotamientos que empeoran la reacción.

El hallazgo de esta especie en aguas españolas tiene un trasfondo histórico. La primera referencia se remonta a 1705, cuando el zoólogo prusiano Johann Philipp Breyne describió un ejemplar en Ibiza. Desde entonces, no había vuelto a registrarse en la península hasta que, en 2021, se notificaron avistamientos en Torrevieja y Orihuela. Tres años después, se repitió la escena en Gran Canaria, donde incluso se clausuró temporalmente la playa de Los Dos Roques.

Ahora, en pleno 2025, la presencia del dragón azul parece consolidarse en distintas zonas del Mediterráneo español, lo que para los expertos refleja un cambio en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

El papel del clima y la carabela portuguesa

Los biólogos apuntan a dos causas que explican la llegada recurrente de estos animales a las costas, por un lado, el aumento de la temperatura del mar, que según la Aemet ha registrado picos de hasta seis grados por encima de lo habitual en los últimos veranos; y por otro, la proliferación de la carabela portuguesa, su principal fuente de alimento.

La coincidencia de ambos factores convierte al litoral español en un destino propicio para estos organismos, pese a que su hábitat natural se encuentra en aguas abiertas del Atlántico, Pacífico e Índico.

Operativos en las playas

El último episodio se produjo en Guardamar del Segura, donde dos ejemplares obligaron a cerrar 11 kilómetros de playa mientras Policía Local y socorristas rastreaban la zona. Tras varias horas de control y al descartarse nuevos avistamientos, se levantó la prohibición y se permitió de nuevo el baño.